Caso muñeca bielorrusa alcanza a secretario del Senado. Un nuevo coletazo del caso que tiene en entredicho al poder judicial, volvió a sacudir, esta vez, al Congreso. La esquirla alcanzó de lleno al secretario general del Senado, Raúl Guzmán, luego de que un reportaje de Tele13 lo vinculara con presuntos favores en la Tercera Sala de la Corte Suprema. Esto, en medio de la trama que terminó costándole el cargo a la exministra Ángela Vivanco y complica a varios supremos.
Estallido que ocurre justo cuando en la Cámara Alta —encabezada por el presidente del Senado, Manuel José Ossandón, el vicepresidente Ricardo Lagos Weber y la Comisión de Régimen Interior— se realiza un conteo fino de votos y se instala la idea de abrir un concurso público para reemplazar a Guzmán después de la segunda vuelta presidencial.
La red
El testimonio clave provino de Gloria Fernández, exrelatora de la Tercera Sala, quien ante la Fiscalía y la Comisión de Ética del máximo tribunal aseguró que ministros de esa Sala le pidieron priorizar una causa ligada a Guzmán, desplazando otros expedientes. La abogada aportó un relato minucioso sobre las presiones internas y sobre el caso Codelco–Belaz Movitec, pieza central del escándalo que terminó con la destitución de Vivanco.
En Valparaíso creen que la causa mencionada podría estar vinculada a una demanda de un funcionario del Senado, presumiblemente Hernán Muñoz, quien habría recibido una oferta de $30 millones para renunciar. Otros rumores apuntan a Rodrigo Cano o al exfiscal del Senado, Javier Norero, despedido ilegalmente y quien luego presentó —y perdió— una querella por prevaricación administrativa contra Guzmán.
Entre ceja y ceja
El clima al interior del Senado está tenso. Parlamentarios de distintos sectores —“todos menos el PS”, dicen en reserva— ven con buenos ojos su reemplazo, criticando su gestión y la forma en que se han manejado las dietas y asignaciones para expresidentes de la corporación.
“Desde que Ossandón empezó a revisar todo con lupa, Guzmán ha sido reprendido varias veces. Una pelea larga fue por un informe solicitado sobre funcionarios de planta: los abogados detectaron ilegalidades”, relata otro asesor legislativo.
La presión escaló el viernes pasado. A primera hora, Guzmán recibió un llamado desde la mesa del Senado. Unos aseguran que era Ossandón; otros, Lagos Weber. La pregunta fue directa: cuál era la naturaleza real de su relación con la ministra Vivanco, ya destituida. Su nombre vuelve a aparecer justo cuando se multiplican especulaciones que lo vinculan ya sea a Vivanco, ya sea al ministro Simpertigue, involucrado en el caso de los audios.
«Importancia nacional»
El testimonio de Fernández volvió a encender las alertas. Sostuvo que desde la presidencia de la Corte recibió mensajes insistentes para adelantar una causa relacionada con un funcionario del Senado, invocando “importancia nacional”, argumento que ella calificó como exagerado para lo que describió como un problema administrativo.
Además, desmintió el famoso “estricto orden de ingreso” que la Comisión de Ética de la Suprema sostuvo en su informe sobre Vivanco: “Eso no es así”, afirmó, apuntando a prácticas internas que, según ella, los propios involucrados hoy desconocen.
Con el caso salpicando a nuevas figuras y con la mesa del Senado revisando escenarios, en Valparaíso reconocen que el futuro de Raúl Guzmán entró en zona roja. Y que el desenlace podría llegar antes de lo que muchos imaginan.







