Política

¿Cuánto pesa Parisi en el balotaje?

Mario López M. Periodista

Parisi Balotaje
Franco Parisi, fundador del PDG. Foto: Agencia Uno.
Nada está garantizado. El PDG tendrá que demostrar que su democracia interna no es solo una puesta en escena digital, sino una expresión real de militancia. Y Parisi, una vez más, deberá decidir si juega un rol activo o se mantiene en la distancia estratégica que lo caracteriza.

¿Cuánto pesa Parisi en el balotaje? No es una pregunta baladí. Franco Parisi no está en la segunda vuelta presidencial, pero su sombra política sí. El liderazgo del fundador del Partido de la Gente (PDG) y su poder de convocatoria en redes vuelven a convertirse en una pieza que puede ser clave para la definición electoral que viene.

La primera vuelta lo confirmó una vez más: existe un electorado volátil, crítico del sistema de partidos tradicionales y que siente que Parisi —aunque lejos de la política presencial— representa una forma distinta de hacer campaña.

¿Voto disciplinado?

Su discurso antipartidos, la crítica frontal a la “clase política” y la promesa de eficiencia económica conectan especialmente con hombres jóvenes, emprendedores, sectores precarizados y votantes independientes cansados de las élites.

Ese mismo capital electoral es el que hoy se disputa. Y la consulta digital del PDG para decidir si apoya o no a alguno de los dos candidatos en carrera refleja la importancia de este bloque. Quienes menospreciaban la fuerza de Parisi en 2021 y 2025 han debido recalcular: una fuerza que no participa del juego clásico de banderas, territorios y brigadistas, pero que se activa con enorme intensidad cuando se involucra digitalmente.

El punto no es solo cuántos votos representa, sino cómo votan. Los electores de Parisi no son disciplinados: no se alinean automáticamente con una orden partidista. Si el PDG —tras su consulta— decide apoyar a uno de los candidatos, no está garantizado un traspaso perfecto de apoyos, pero sí una señal política potente que podría inclinar el resultado en una contienda estrecha.

La desconfianza ¿es leal?

En ese escenario, la moderación o el discurso pro-seguridad pueden ser decisivos. La pregunta es: ¿Quién interpreta mejor las preocupaciones económicas que Parisi instaló? ¿Quién recoge la desconfianza hacia el establishment político? ¿Quién se atreve a hablar de impuestos, créditos y alivio financiero sin miedo a incomodar?

Nada está garantizado

Parisi mantiene, además, una cualidad envidiable: su audiencia no está cautiva de los noticiarios. Convoca desde su propio ecosistema digital, lo que le permite instalar encuadres y legitimar decisiones sin intermediarios. En una segunda vuelta donde cada voto cuenta, ese factor puede ser la diferencia.

Nada está garantizado. El PDG tendrá que demostrar que su democracia interna no es solo una puesta en escena digital, sino una expresión real de militancia. Y Parisi, una vez más, deberá decidir si juega un rol activo o se mantiene en la distancia estratégica que lo caracteriza.

Lo cierto es que, sin estar en la papeleta, Franco Parisi vuelve a ser el elector incómodo más determinante de Chile. Gánense los votos, le espetó a Jara y Kast.

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