A horas del veredicto en uno de los procesos judiciales más sensibles derivados del estallido social, la última intervención de Claudio Crespo ante el tribunal no solo marca el cierre de su defensa personal, sino que busca instalar un relato más amplio: el de un funcionario que se declara víctima de una persecución institucional y de un sistema que, a su juicio, necesitaba un culpable emblemático.
Este martes, tras 14 meses de audiencias, el 4° Tribunal Oral en lo Penal de Santiago escuchará durante cerca de una hora al exteniente coronel de Carabineros, acusado de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas en el caso que dejó ciego al hoy diputado electo Gustavo Gatica. La Fiscalía Centro Norte solicita 12 años de cárcel.
Lea también Veredicto unánime condena a exgenerales en Caso Huracán
LA ESTRATEGIA: INSTALAR LA TESIS DE PERSECUCIÓN
Más allá de los hechos técnicos ya debatidos en juicio, Crespo prepara una exposición centrada en el impacto personal, profesional y político del proceso. Según ha adelantado, su intervención estará orientada a cuestionar la forma en que el Ministerio Público condujo la investigación, la que califica como “ideologizada y sesgada”, particularmente bajo la conducción de la fiscal Ximena Chong. Para el acusado, su caso refleja una lógica de “caso ejemplificador” más que una búsqueda objetiva de verdad.
Ese argumento ya fue reforzado por su defensa, encabezada por el abogado Pedro Orthusteguy, quien sostuvo que la Fiscalía debió solicitar el sobreseimiento desde etapas tempranas y que, en cambio, optó por trasladar la responsabilidad de la decisión al tribunal. Crespo incluso sostiene que durante el propio desarrollo del juicio se abrieron nuevas causas en su contra con el objetivo de desgastarlo, aunque en varias de ellas terminó absuelto o sobreseído.
EL CONTEXTO OPERATIVO COMO EJE DE DEFENSA
La segunda línea de su alegato apunta al escenario en que actuó durante el estallido social. Crespo insistirá en que cumplía órdenes en un contexto de violencia que, según él, no tenía precedentes recientes, con recursos limitados, equipamiento precario y bajo una presión operativa constante.
Reiterará además que, a su juicio, no existe prueba concluyente de que los disparos que hirieron a Gustavo Gatica provinieran de su arma, y que esa falta de certeza habría quedado en evidencia durante el juicio oral.
QUIEBRE CON CARABINEROS Y COSTO PERSONAL DEL PROCESO
Crespo también dirige su crítica directamente contra su propia institución: acusa a Carabineros de no brindarle respaldo ni instancias reales para ejercer su defensa interna y de haberlo dado de baja de manera anticipada, pese a que, según sostiene, actuó cumpliendo su deber. Aun así, afirma que, si resulta absuelto, volverá a Carabineros con el objetivo de retomar una carrera que estaba próxima a culminar con su ascenso a coronel, y compara su situación con la del actual diputado Sebastián Zamora, quien fue absuelto en una causa similar.
Mientras Gustavo Gatica ha convocado públicamente a acompañarlo en la audiencia, Crespo ha hecho lo propio con sus adherentes, evidenciando que el caso sigue movilizando apoyos y rechazos en ambos bandos.
En paralelo, cercanos al exuniformado subrayan los costos humanos y económicos del proceso: tratamientos psicológicos, consumo permanente de medicamentos y más de $230 millones invertidos en defensa legal y peritajes, incluyendo estudios balísticos solicitados a expertos extranjeros. Elementos que Crespo también busca instalar como parte del precio personal que, según su relato, ha debido pagar por un caso que, insiste, nunca debió llegar a juicio.







