PC: Fiesta de los Abrazos tras la derrota de Jara y tensiones internas. Un hito histórico del comunismo chileno empañado por un microclima inédito.
La Fiesta de los Abrazos es uno de los encuentros políticos y culturales más tradicionales de la izquierda chilena. Organizada por el Partido Comunista de Chile, nació durante la dictadura como un espacio de resistencia, financiamiento y encuentro entre militantes, dirigentes y el mundo cultural.
Con los años, el evento se consolidó como una cita identitaria del comunismo. Música, memoria histórica y discursos de unidad han sido parte central de cada edición. Por eso, lo que ocurra en la Fiesta de los Abrazos suele leerse como un termómetro del momento político del PC.
Una edición marcada por la derrota presidencial
La versión de este año tuvo un significado especial. Se realizó pocas semanas después de la derrota presidencial de Jeannette Jara, quien perdió la segunda vuelta tras haber ganado las primarias del oficialismo y la primera vuelta electoral.
La presencia de Jara en el escenario fue simbólica. Se trató de una de sus primeras apariciones públicas tras el resultado. En su discurso, llamó a no instalarse en la derrota y destacó la fraternidad como un valor político central. “La derrota siempre es breve”, afirmó ante los asistentes.
El mensaje buscó marcar continuidad y proyectar futuro. Sin embargo, el contexto interno del partido era más complejo que en años anteriores.
Tensiones internas expuestas públicamente
La campaña presidencial dejó al descubierto diferencias que históricamente se resolvían de manera orgánica. Tras la derrota, comenzaron a surgir cuestionamientos abiertos desde distintos sectores del partido. Este escenario es inédito para una colectividad conocida por su disciplina interna.
Uno de los episodios más comentados fue la ausencia de Daniel Jadue en la Fiesta de los Abrazos. El exalcalde de Recoleta había realizado declaraciones críticas tras la elección, interpretadas como un distanciamiento de la conducción de la campaña.
A eso se sumaron declaraciones del propio presidente del PC, quien marcó diferencias respecto de algunas definiciones estratégicas del proceso presidencial. Estas señales reforzaron la idea de un debate interno más abierto y menos contenido que en el pasado.
Diferencias de liderazgo y conducción política
Las tensiones internas también se expresan en diferencias de liderazgo. Por un lado están Jeannette Jara y Camila Vallejo. Por otro, el presidente del Partido Comunista y Daniel Jadue. Mientras Jara y Vallejo han insistido en la unidad del sector, desde la dirigencia y el sector más duro han surgido críticas a la estrategia seguida.
Las discrepancias apuntan al tono político y a la relación con el resto del oficialismo. También reflejan visiones distintas sobre el rol del PC en el nuevo escenario.
Tensiones previas y posteriores a la campaña
Las diferencias no comenzaron tras la derrota electoral. Ya durante la campaña presidencial hubo señales de distanciamiento. Declaraciones públicas y apoyos ambiguos generaron dudas sobre el respaldo real a la candidatura de Jara. En el oficialismo, eso fue leído como una posible “quitada de piso”.
El conflicto se extendió más allá de la campaña. Hoy también cruza el análisis del rol del PC en el gobierno saliente. Además, afecta la discusión sobre su estrategia como oposición. El debate no es solo electoral, sino político y programático.
Menor representación parlamentaria
A este escenario se suma el resultado parlamentario. En las últimas elecciones, el Partido Comunista perdió escaños respecto de comicios anteriores. El retroceso contrastó con la expectativa de ser el partido de la candidata presidencial que pasó a segunda vuelta.
La menor bancada redujo el peso institucional del PC. También alimentó las críticas internas. Para varios dirigentes, la combinación de derrota presidencial y retroceso parlamentario obliga a revisar la estrategia seguida.
Un partido en proceso de redefinición
La Fiesta de los Abrazos funcionó así como un espacio de doble lectura. En el escenario, el discurso oficial apeló a la unidad, la historia compartida y la reconstrucción política. Fuera de él, persistían las señales de un partido que enfrenta un reordenamiento interno.
La derrota presidencial dejó preguntas abiertas. Entre ellas, el tipo de liderazgo que debe asumir el PC y su relación con el resto del progresismo. También reabrió el debate sobre el rumbo estratégico del partido en un escenario de oposición.
El desafío que deja esta edición
En ese contexto, Jeannette Jara aparece en una posición compleja. Por un lado, como figura que llama a cerrar filas. Por otro, como dirigente que debe convivir con un partido menos monolítico que en el pasado.
La edición de este año de la Fiesta de los Abrazos dejó en evidencia que el PC enfrenta un momento de inflexión. El desafío será procesar la derrota sin profundizar las grietas internas y redefinir su proyecto político en una nueva etapa.







