Política

Boric perfila su rol tras La Moneda

Cristian Navarro H.

Periodista

Boric cárceles
Foto: Agencia Uno
Lejos de proyectarse como un expresidente omnipresente en la coyuntura o comentarista permanente del próximo gobierno, anticipó que tomará distancia de la agenda inmediata.

A dos meses de dejar la Presidencia, Gabriel Boric comienza a delinear el lugar desde donde pretende seguir incidiendo en la política chilena. No será desde un cargo internacional ni desde la contingencia diaria, pero tampoco desde el silencio. Su apuesta, según reveló en entrevista con El País, es otra: reconstruir mayorías desde el trabajo territorial y empujar una recomposición estratégica del progresismo.

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Más que una despedida, sus palabras funcionan como una advertencia hacia su propio sector. “La izquierda que solamente le echa la culpa al adversario está condenada a diluirse”, sostuvo, marcando distancia de los discursos de victimización y emplazando a una autocrítica profunda. A su juicio, el progresismo atraviesa un momento que exige revisión y adaptación, no negación del camino recorrido.

AUTOCRÍTICA COMO PUNTO DE PARTIDA

Boric insistió en que el problema no es ideológico, sino político: la desconexión con las mayorías sociales. “No basta con sentirse bien con las ideas propias si no son mayoría en la sociedad”, afirmó, apuntando al desafío de reconstruir una coalición amplia entre izquierda, centroizquierda y centro.

En esa misma línea, defendió la necesidad de sostener convicciones sin renunciar a la revisión interna. “Uno tiene que estar permanentemente poniendo a prueba sus propias razones ante buenos argumentos”, sostuvo, descartando tanto el dogmatismo como la renuncia a los principios.

Lejos de proyectarse como un expresidente omnipresente en la coyuntura o comentarista permanente del próximo gobierno, anticipó que tomará distancia de la agenda inmediata. Sin embargo, estableció un límite claro: “Si hay mentiras o ataques, tendré que defender lo obrado”. La frase sugiere que su repliegue será táctico, no pasivo.

UN ROL POLÍTICO SIN CARGO, PERO CON PROPÓSITO

En su diagnóstico, el futuro del progresismo no se juega en debates de élite, sino en la reconstrucción del vínculo con el territorio. “Me interesa el trabajo de base, crear comunidad, fortalecer partidos, volver a vincularse con quienes hoy están en la periferia política”, afirmó, planteando una hoja de ruta que trasciende su propio liderazgo.

Boric también dejó abierta su continuidad en la vida política, aunque sin definir aún un espacio concreto. “Voy a seguir trabajando por mejorar la calidad de vida del pueblo de Chile desde un lugar que todavía está por verse”, señaló, reafirmando su vocación de largo plazo.

A dos meses del cambio de mando, el Presidente parece ensayar su transición desde el poder institucional hacia un rol más estratégico: menos exposición inmediata, más construcción política de fondo. Un giro que busca evitar la irrelevancia pospresidencial y, al mismo tiempo, mantener incidencia en el reordenamiento de la oposición.

 

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