No fue sorpresa, porque ya se había trasparentado la posibilidad, pero ahora se concretó: la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció que disolverá la Cámara Baja del Parlamento a partir del viernes y que convocará elecciones generales anticipadas para el 8 de febrero para elegir a sus representantes.
Aseguró que se trata de una “decisión muy difícil” y reconoció que con ello está en juego su continuidad como jefa de Gobierno, pero que quiere que la ciudadanía decida directamente si confía en su liderazgo para dirigir el país.
Takaichi está en el cargo desde hace menos de cuatro meses, cuando en octubre pasado ganó las primarias del Partido Liberal Democrático (PLD), realizadas tras la renuncia del entonces primer ministro Shigeru Ishiba.
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62% DE APROBACIÓN
Desde el Partido de la Innovación de Japón (Ishin), socio de Takaichi, confirmó que la disolución de la Cámara Baja se realizará el 23 de enero, coincidiendo con el inicio del período ordinario de sesiones del Parlamento.
Al comunicar su decisión la primera ministra anunció también que los objetivos más ambiciosos del acuerdo de coalición con Ishin se implementarían a lo largo de 2026, siempre que obtengan suficiente respaldo en las urnas.
La jefa de Gobierno tiene una aprobación de hasta un 62%, que se ha mantenido sin variaciones. Pero el oficialismo solo tiene una mayoría de un escaño en la Cámara Baja y es minoría en la Cámara Alta. De ahí la decisión de disolver la Cámara Baja, pues de lo contrario las próximas elecciones generales se habrían realizado en 2028.
NUEVO PARTIDO DE CENTRO
La oposición criticó que esta medida puede retrasar la aprobación del presupuesto de este año fiscal, que comienza en abril.
Takaichi lo desestimo y dijo que, por el contrario, el poco tiempo entre la disolución y las elecciones (16 días) busca reducir el impacto en la tramitación del presupuesto.
Frente al anuncio el Partido Democrático Constitucional (PDC), principal fuerza opositora, y el partido budista Komeito, antiguo socio del PLD, acordaron crear un nuevo partido de centro.
Esto podría afectar las opciones del oficialismo en febrero, que aspira a obtener una mayoría en la Cámara Baja de Japón.







