La muerte del expresidente Sebastián Piñera Echenique, ocurrida el 6 de febrero de 2024, continúa generando efectos incluso dos años después, no solo en el ámbito político, sino también en el económico.
La legislación vigente establece un plazo de dos años desde el fallecimiento del causante para cancelar el impuesto a la herencia, plazo que vencía este viernes para la familia del exmandatario.
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Dado el elevado patrimonio que dejó Piñera, el monto asociado a su herencia —y, por ende, al tributo correspondiente— fue igualmente significativo.
HEREDEROS DE PIÑERA
El pasado 3 de febrero, los herederos del expresidente efectuaron el pago del impuesto a la herencia ante la Tesorería General de la República, acreditando cerca de 2,4 millones de Unidades Tributarias Mensuales, cuyo valor para febrero de 2026 alcanza los $69.611 por unidad. Así lo confirmaron a La Tercera personas vinculadas al proceso.
De esta forma, la familia Piñera concretó uno de los pagos más altos registrados en Chile por este concepto: aproximadamente $167 mil millones, lo que equivale a unos US$190 millones al tipo de cambio actual.
Los herederos legales de Sebastián Piñera son cinco: su viuda, Cecilia Morel, y sus cuatro hijos, Magdalena, Cecilia, Sebastián y Cristóbal Piñera Morel. Al no existir testamento, la normativa determina que todos ellos son herederos forzosos, asignando a la cónyuge sobreviviente una porción equivalente al doble de la que corresponde a cada hijo. En consecuencia, la masa hereditaria se divide en seis partes: dos para Cecilia Morel y una para cada uno de los hijos.
IMPUESTOS
La ley contempla un sistema de impuestos progresivos, con una tasa máxima de 25% aplicable a herencias que superan las 1.200 Unidades Tributarias Anuales, es decir, alrededor de $1.000 millones.
En el caso del expresidente, casi la totalidad de su herencia excedía ampliamente ese umbral. Así, el patrimonio total heredado por sus deudos alcanza aproximadamente 9,2 millones de UTM, equivalentes a unos $640 mil millones, o cerca de US$740 millones.
Si bien la normativa permite pagar este impuesto en cuotas durante un período de hasta tres años, la familia Piñera Morel optó por saldar la totalidad del monto en una sola operación, con el objetivo de cerrar el proceso. Para ello, presentó la correspondiente declaración ante el Servicio de Impuestos Internos (SII), que determinó el monto que debía pagar cada asignatario.
DESCUENTOS
Sin embargo, el pago real fue menor por factores como:
Traspasos previos: Gran parte del patrimonio ya había sido traspasado a sus hijos décadas atrás mediante sociedades como Inversiones Odisea o Bancorp, por lo que esos montos no tributaron como herencia tras su deceso.
Activos exentos: Ciertos activos financieros o estructuras de inversión tienen tratamientos tributarios distintos.
Donaciones: La familia ha utilizado mecanismos como la Ley de Donaciones Culturales a través de la Fundación Piñera Morel, lo que permite rebajas legales en el pago del impuesto.
El pago se concretó este martes: Cecilia Morel abonó más de US$60 millones, mientras que cada uno de los hijos canceló poco más de US$30 millones. En consecuencia, lo pagado asciende aproximadamente a los U$190 millones.
El récord en Chile sigue perteneciendo a la sucesión de Anacleto Angelini que en 2007 debió pagar U$323 millones.
TRÁMITE
El equipo jurídico de la familia había iniciado el año anterior el trámite de posesión efectiva ante el Registro Civil, procedimiento que corresponde cuando la persona fallecida no deja testamento. Tras el pago del impuesto y una vez concluida la revisión por parte del SII, resta que el Registro Civil otorgue formalmente la posesión efectiva, lo que permitirá a los herederos disponer del patrimonio, previa partición y asignación de los bienes.
Este último trámite, que marca el cierre de un proceso especialmente doloroso, fue trabajado junto al estudio Barros Errázuriz, según cercanos a la familia.
En las gestiones participaron Fernando Barros Tocornal, socio fundador del bufete, asesor histórico de Piñera por más de treinta años, director de las sociedades familiares y actual futuro ministro de Defensa en un eventual gobierno de José Antonio Kast; además de los socios Tomás Kovacevic, especialista en materias tributarias, y Bernardo Simián, experto en fusiones y adquisiciones.
PROCESO
Durante el desarrollo del proceso, el equipo legal mantuvo contactos con el SII para compartir antecedentes relativos a la declaración de impuestos que se pretendía presentar. Este tipo de coordinación previa está permitida por la legislación y busca prevenir errores o incumplimientos, facilitando el correcto cumplimiento tributario.
Según explican abogados del área, este trabajo reduce los márgenes de discrecionalidad y permite una revisión posterior más expedita, aunque no resulta vinculante para la autoridad, que debe realizar una fiscalización posterior y emitir un pronunciamiento definitivo.
El impuesto a la herencia pagado por la familia Piñera se posiciona como uno de los más elevados en la historia del país. Solo es superado por el pago realizado en 2009 por los herederos de Anacleto Angelini Fabri, quienes cancelaron 4.693.707 UTM tras su fallecimiento en 2007. Otro caso relevante fue el de Cecilia Karlezi, quien en 2017 pagó 1.273.650 UTM por la herencia de su madre, María Luisa Solari. Así, el tributo asociado a la herencia de Sebastián Piñera se convierte en el segundo mayor registrado en Chile.
PATRIMONIO DE PIÑERA
Una parte importante del patrimonio que Sebastián Piñera construyó como empresario e inversionista —antes de asumir su primer mandato en 2010, período en el que mantuvo participaciones relevantes en empresas como Latam Airlines (entonces Lan), Chilevisión, Clínica Las Condes y Blanco y Negro— ya se encontraba en manos de sus familiares más cercanos.
Desde temprano, tanto su viuda como sus hijos fueron incorporados a las sociedades de inversión familiares, particularmente en Inversiones Odisea, donde se concentró gran parte de los recursos obtenidos tras esas ventas. En el entorno familiar estiman un patrimonio total superior a los US$3.000 millones.
Por esta razón, y pese a que recientemente Odisea vendió su participación en Terpel Colombia por cerca de US$40 millones, el pago del impuesto no implicó una liquidación relevante de activos. La familia contaba con suficiente liquidez para enfrentar el compromiso tributario.
Al momento de su fallecimiento, Piñera mantenía además un patrimonio personal significativo. Era propietario del 66,85% de Bancard Inversiones Limitada, sociedad que en su última declaración de patrimonio, al dejar la Presidencia en marzo de 2022, informaba activos por más de US$600 millones.
FORTUNA
Bancard Inversiones —cuyo nombre remite al origen de la fortuna del exmandatario en el negocio de las tarjetas de crédito en Chile— registraba en esa declaración un valor de $417.332 millones. Entre sus activos, luego del cierre de los fideicomisos de su segundo mandato, figuraban inversiones por US$661 millones, incluyendo acciones en 22 empresas chilenas como Quiñenco, Antar Chile, Ripley y SQM, además de depósitos a plazo, bonos y fondos de inversión administrados por la gestora internacional Wellington Management.
En 2022, Piñera también figuraba como propietario de una oficina ubicada en El Golf 171 y de un predio en el lago Caburgua, en Pucón, adquirido en 1993. A través de Agrícola y Ganadera Los Corrales, Bancard era además dueña de propiedades en Bahía Coique, en las cercanías del lago Ranco, lugar donde el exmandatario falleció el 6 de febrero de 2024.
La vivienda en la que residían Sebastián Piñera Echenique y Cecilia Morel, ubicada en calle Camino La Viña, en la comuna de Las Condes, se encuentra inscrita a nombre de sus hijos.







