La nueva Plaza Baquedano ya tiene fecha tentativa de entrega: los primeros días de marzo, y el Gobierno busca que su reapertura no sea solo una inauguración simbólica, sino también un punto de inflexión para enfrentar uno de los mayores cuellos de botella viales de Santiago.
Este miércoles, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, junto al delegado presidencial metropolitano, Gonzalo Durán, recorrieron las obras del renovado espacio en el marco del proyecto de remodelación del eje Alameda–Providencia, una de las zonas más críticas en términos de congestión y conectividad urbana.
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PLAN VIAL PERMANENTE PARA REDUCIR LA CONGESTIÓN
Elizalde sostuvo que el objetivo central no es únicamente recuperar un espacio público emblemático, sino mejorar el flujo de transporte público y privado en el eje Vicuña Mackenna–Providencia, donde históricamente se concentran los mayores atochamientos. Para ello, aseguró que ya está definido un plan vial que no se limitará a medidas temporales, sino que tendrá un carácter permanente.
“El eje del proyecto es buscar mejorar la conectividad”, recalcó el ministro, enfatizando que la intervención apunta a reducir los tiempos de desplazamiento en un sector estratégico para el tránsito capitalino.
PROYECTO TRANSVERSAL CON MUNICIPIOS Y GOBIERNO REGIONAL
En paralelo, Elizalde destacó el carácter transversal de la iniciativa, remarcando que el proyecto se concretó gracias al trabajo conjunto entre el Gobierno Central, el Gobierno Regional Metropolitano y los municipios involucrados.
En esa línea, relevó el rol del gobernador Claudio Orrego y de los alcaldes que participaron en el diseño y coordinación de las obras, incluso durante periodos en que otras autoridades estaban en ejercicio.
NUEVA PLAZA DE MONUMENTOS Y FOCO EN SEGURIDAD
Las autoridades explicaron que concibieron la plaza como una “plaza de monumentos”, ya que mantuvieron los hitos históricos existentes e incorporaron nuevas figuras, como el monumento a Gabriela Mistral. Además, el rediseño integra de mejor manera los parques Bustamante y Balmaceda, mediante nuevos cruces peatonales que buscan conectar el sector y hacerlo más accesible.
En materia de resguardo y seguridad, el delegado Gonzalo Durán indicó que la custodia del espacio recaerá directamente en su repartición, aunque llamó a que la protección de la plaza sea una tarea colectiva. También adelantó que los planes de seguridad serán coordinados por el Ministerio de Seguridad, con especial foco en este punto neurálgico de la capital.
De esta forma, la entrega de la nueva Plaza Baquedano no solo marcará el cierre de una etapa de obras, sino también el inicio de un nuevo modelo de gestión urbana, donde tránsito, espacio público y seguridad deberán convivir en uno de los lugares más simbólicos y tensionados de Santiago.
Avanza el proyecto Nueva Alameda 🇨🇱 La recuperación del espacio público en el sector de Plaza Baquedano, corazón histórico, cívico y de transporte de Santiago, nos permitirá contar con un entorno más seguro, accesible y amable para quienes transitan por la ciudad. pic.twitter.com/qZL2P06z7w
— Gobierno de Chile (@GobiernodeChile) February 4, 2026






