El pasado 20 enero el exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Antonio Ulloa, entregó una declaración en calidad de testigo ante la fiscal judicial, en el marco de la investigación disciplinaria que involucra al suspendido conservador de bienes raíces de Puente Alto, Sergio Yáber, vinculado a la denominada “Caso Muñeca Bielorrusa”.
A la salida de la declaración Ulloa confirmó que su nombre aparece en la indagatoria debido a su relación personal con Yáber, a quien definió como un amigo íntimo desde 2013, descartando que los montos recibidos correspondieran a pagos irregulares o actos de corrupción.
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Según explicó, las transferencias mensuales de $1 millón, realizadas durante varios años, habrían tenido un objetivo estrictamente personal: financiar los estudios universitarios de una de sus hijas. Ulloa insistió en que se trató de un gesto unilateral y desinteresado de parte del conservador, calificándolo como un acto de apoyo personal y no como una contraprestación.
“No es pago. Es una transferencia que una persona puede regalar a quien quiera”, sostuvo, recalcando que no ha cometido delitos y que hasta ahora no ha sido citado a declarar ante el Ministerio Público.
DESCARTA CONFLICTO DE INTERÉS
Consultado por un eventual conflicto ético, Ulloa aseguró que nunca fue superior jerárquico de Yáber, por lo que no habría existido dependencia ni necesidad de inhabilitación en procesos administrativos o evaluaciones.
Además, negó haber recibido presiones para influir en nombramientos o ternas judiciales, aunque reconoció que el sistema de designaciones en el Poder Judicial ha funcionado históricamente con recomendaciones externas.
“FUE UNA DESTITUCIÓN POLÍTICA”
Ulloa reiteró que su destitución por parte del Senado fue injusta y que la considera parte de una persecución política.En ese contexto, anunció que acudirá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y reiteró que lo utilizaron como “chivo expiatorio”.
Durante sus declaraciones, Ulloa abordó además el sistema de nombramientos en el Poder Judicial, asegurando que mientras no se reforme, seguirá existiendo influencia externa. Incluso reconoció haber solicitado apoyo al abogado Luis Hermosilla para avanzar en su carrera, admitiendo que fue un error del cual se arrepiente.
Finalmente, aseguró ser víctima de una persecución política y apuntó directamente al magistrado Daniel Urrutia, afirmando que existiría una red de influencia detrás de su destitución y de otras sanciones recientes dentro del Poder Judicial.
Finalmente, lamentó el daño personal y familiar que, según dijo, le ha provocado el caso, señalando que ahora busca rehacer su vida profesional como abogado.







