La crisis energética en Cuba volvió a endurecerse y, con ella, se intensificó una rutina que para los cubanos ya no sorprende: apagones prolongados, combustible escaso y largas horas de espera para conseguir lo mínimo. En enero, los cortes eléctricos aumentaron en frecuencia e incluso llegaron a superar las 10 horas diarias en La Habana, un escenario poco común para la capital, pero cada vez más recurrente en el país.
En el municipio de Playa, una barbería se convierte en una imagen exacta de esa Cuba que se mueve incluso en penumbras. Luis, el dueño del local, continúa atendiendo clientes mientras la luz se interrumpe una y otra vez. “Antes cerraba y me iba. Ahora ya no me enfado”, dice mientras trabaja entre sombras, apoyado en una máquina automática recargable y en la claridad que entra por las ventanas. Para muchos, esa resignación práctica es la nueva normalidad.
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La crisis ocurre en medio de un escenario internacional que amenaza con profundizar el problema. El expresidente estadounidense Donald Trump firmó el 29 de enero una orden ejecutiva que contempla imponer aranceles a países que comercien petróleo con Cuba, lo que podría restringir aún más el acceso de la isla a energía y combustible. Sin embargo, en las calles habaneras la vida continúa: niños juegan en parques, autos antiguos recorren la ciudad y parejas se sientan en el Malecón como si el país no estuviera al borde de otro golpe.
RESOLVER EN MEDIO DE LA ESCASEZ
Las conversaciones cotidianas giran alrededor de cómo sobrevivir. En una tienda privada del mismo municipio, trabajadoras comentan la urgencia de comprar carbón para cocinar durante los apagones, cuando las cocinas eléctricas se vuelven inútiles. Cerca de allí, un grupo de niños entra con su profesora a un terreno baldío para recolectar leña: una escena que refleja cómo el aprendizaje de “resolver” comienza desde pequeños.
EL DRAMA DEL COMBUSTIBLE
Donde el problema se vuelve más visible es en las gasolineras. En El Vedado, la estación Cupet de Zapata muestra filas que se extienden por varias cuadras. Jorge, un cuentapropista, relata haber pasado 12 horas esperando diésel. “Es mejor venir de noche, porque si no pierde uno el día”, afirma.
En las estaciones que venden en divisas, el litro cuesta 1,29 dólares, mientras que en las subvencionadas por el Estado el combustible casi no llega. En paralelo, el mercado informal crece, y algunos ya pagan cifras superiores a los valores oficiales. Fran, mensajero que trabaja con un triciclo híbrido, lo resume con crudeza: “En la calle están cobrando a más de dos dólares”.
SIN PETRÓLEO VENEZOLANO Y CON MENOS TURISMO
La situación se agravó aún más porque Cuba produce cerca de 40.000 barriles diarios, pero necesita alrededor de 110.000. Gran parte de su producción se destina a termoeléctricas, mientras que sectores como transporte, agua potable e industria dependen de importaciones de diésel.
Tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, Cuba dejó de recibir cargamentos del que fue su principal proveedor energético durante 25 años. México también suspendió exportaciones bajo presión comercial, y otros socios redujeron o cancelaron envíos. A esto se suma el golpe económico de un turismo debilitado, que en 2025 cayó a menos de dos millones de visitantes, disminuyendo la entrada de divisas.
HUMOR Y SOLIDARIDAD COMO DEFENSA
Pese al panorama, la isla no entra en caos. En Cuba, lo excepcional se volvió cotidiano. La gente se reúne en las aceras, conversa, espera. El humor vuelve a aparecer como mecanismo de defensa, igual que la solidaridad vecinal, que permite sobrellevar apagones, escasez y tensiones geopolíticas como si fueran parte inevitable del día a día.
En Santa Fe, dos mujeres caminan rumbo al agro con bolsas de tela. Hablan sin dramatismo: “Nos vamos a tener que acostumbrar a cocinar sin luz, porque lo que viene…”. La otra responde con una solución simple, casi automática: “Hay que cocinar por las noches”.
Y así, en medio de sanciones, incertidumbre y oscuridad, Cuba sigue avanzando: no porque la crisis sea menor, sino porque resistir se volvió costumbre.
⚠️⚠️Cuba vuelve al borde del colapso eléctrico: apagones casi continuos y un déficit de hasta 1.880 MW este lunes.
Centrales fuera de servicio, Guiteras parada y la falta total de combustible… el país, otra vez, en más de un 60% a oscuras. pic.twitter.com/o93wjwT7XQ
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) February 2, 2026







