A semanas de asumir La Moneda, José Antonio Kast ya enfrenta una definición que, para la izquierda, marcará el tono del próximo ciclo político: respaldar o no la candidatura de Michelle Bachelet a Naciones Unidas, impulsada por el Presidente Gabriel Boric y apoyada por México y Brasil.
Aunque el mandatario electo ha evitado pronunciarse hasta el inicio formal de su gobierno, el tema se instaló con fuerza en el debate político, especialmente luego de que dirigentes de su sector manifestaran un rechazo frontal. El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, incluso afirmó que se trata de una candidatura “que nace muerta” y la acusó de ser un “amarre” de la administración saliente.
LA DERECHA PRESIONA POR UN RECHAZO
Mientras Kast guarda silencio, en su sector ya se han levantado voces que buscan cerrar el paso a cualquier respaldo a la exmandataria socialista. En la interna republicana, la candidatura es vista como una maniobra del actual gobierno para condicionar el escenario internacional y político del próximo mandato.
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En ese contexto, el tema se transformó rápidamente en un símbolo: más que la figura de Bachelet, lo que está en juego es la señal política que enviará el nuevo Ejecutivo antes incluso de iniciar su gestión.
LA IZQUIERDA LO ADVIERTE: “MARCA EL CARÁCTER DEL GOBIERNO”
Desde el socialismo democrático, la postura es clara: si Kast decide retirar o no respaldar la candidatura, se interpretará como un gesto de confrontación y de falta de sentido de Estado.
El diputado socialista Raúl Leiva fue uno de los primeros en advertir que desconocer la candidatura dañaría el clima de cooperación en el Congreso, donde el futuro gobierno necesitará apoyos para avanzar en su agenda legislativa.
A su vez, el jefe de bancada del PS, Juan Santana, señaló que instrumentalizar decisiones de política exterior para fines internos tensionaría aún más la relación entre gobierno y oposición.
EL CONGRESO COMO CAMPO DE BATALLA ANTICIPADO
En la centroizquierda recalcan que el próximo período legislativo exigirá acuerdos amplios, especialmente considerando que La Moneda deberá negociar con sectores que no forman parte de su coalición.
Por eso, parlamentarios del PPD sostienen que este episodio será una prueba temprana de la capacidad de Kast para generar puentes. El diputado Raúl Soto lo definió como “la primera gran decisión de Estado”, asegurando que su resultado marcará el clima político del inicio del nuevo gobierno.
CRÍTICAS DESDE EL FA, LA DC Y EL PC
Las advertencias no quedaron solo en el socialismo democrático. Desde el Frente Amplio, la diputada Lorena Fries afirmó que negarse a respaldar a Bachelet sería una mala señal para cualquier intento de entendimiento político, ya que implicaría anteponer una postura ideológica a una decisión institucional.
En la Democracia Cristiana, el diputado Héctor Barría sostuvo que Kast debe definirse pronto y alertó que un rechazo provocaría un “antes y un después” en la relación entre el Ejecutivo y las oposiciones.
El tono más duro vino desde el Partido Comunista. La diputada Lorena Pizarro acusó que este episodio podría confirmar que el discurso de “gobierno de emergencia” fue solo retórico, y sostuvo que el futuro gobierno estaría mostrando una esencia autoritaria y alineada con intereses empresariales.
LIBERALISMO PIDE MIRAR LA POLÍTICA EXTERIOR CON ALTURA
En contraste con el tono crítico del resto de la oposición, el jefe de bancada del Partido Liberal, Luis Malla, sostuvo que el foco debe estar en el interés país y en la imagen internacional de Chile.
Aunque reconoció que retirar una candidatura es una facultad legítima del próximo gobierno, enfatizó que decisiones de esta naturaleza deben tomarse con responsabilidad y visión estratégica, considerando que el respaldo de México y Brasil demuestra que se trata de una oportunidad relevante para Chile.
Así, mientras Kast mantiene su silencio, en la izquierda ya se instala una lectura compartida: el caso Bachelet será el primer gran termómetro político del próximo gobierno y podría definir si el nuevo ciclo comienza con señales de cooperación o con un escenario marcado por la tensión.







