Casi como si fuera una condena, los diferentes actores políticos cuentan los días en espera a que el próximo sábado se entregue la propuesta de nueva Constitución a la Comisión Experta para su revisión.
Esto, porque desde que comenzaron las votaciones de enmiendas en el pleno quedó claro que las posibilidades de lograr entendimientos amplios entre Republicanos, Chile Vamos y el oficialismo eran virtualmente imposibles, y que las esperanzas de que los representantes de Evópoli, RN y la UDI actuaran como puentes para conseguir un texto consensuado no fueron más que eso. La derecha votó en bloque prácticamente en todas las instancias.
Todo apunta a que el texto hecho a imagen y semejanza de los republicanos será rechazado.
Hoy, sobre el destino de la propuesta pende un enorme signo de interrogación.
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LAS “KASTITUCIÓN”
Hace una semana Paulina Vodanovic, presidenta y senadora del Partido Socialista (PS), ya advertía que se está «haciendo una Constitución para (José Antonio) Kast» y no una que sea representativa de la ciudadanía.
Fue cuando se aprobó la enmienda que protege” la vida de quien está por nacer”, que -a su juicio- es un reflejo de que el proyecto no está siendo representativo para la mayoría del país, sino “de un sector minoritario del país, del sector que defiende el Partido Republicano, que fue mayoritario en una elección, pero claramente es minoritario en el país».
«Se está haciendo una Kastitución, no una Constitución. Se está haciendo una Constitución para Kast, para el sector Republicano», recalcó la senadora.

Días después, cuestionó que el Partido Republicano “no quiere que el Partido Comunista o el Frente Amplio participen de este proyecto y extreman las posiciones en cosas que en realidad no debieran ni siquiera estar en la Constitución”.
Luego agregó que “las críticas debieran apuntar al Partido Republicano que ha sido tremendamente poco empático, que no se hace cargo de la realidad del país”.
“Las Constituciones deben responder no a partidos políticos”, enfatizó.
¿MÁS PRESENCIA?
El tiempo apremia, porque cada vez se habla más del fracaso del proceso constitucional. Lo dicen las encuestas, las conversaciones de pasillo y también el tan poco científico “olfato”. De ahí las frenéticas conversaciones y negociaciones para buscar un acuerdo que lo salve, porque el rol de bisagra que se pensaba tendría Chile Vamos durante las votaciones brilló por su ausencia.
El Partido Republicano ha hecho valer su mayoría de 22 votos. Y como se necesitan 30 para aprobar las normas, Chile Vamos puede -o podría haberlo hecho- botar algunas de las normas propuestas por los republicanos. Pero no ha sido así.
En Chile Vamos aseguran han logrado moderar algunas posiciones, pero que el Partido Republicano presiona bastante.
La presidenta de Evópoli y consejera constitucional, Gloria Hutt, considerada una de las voces dialogantes del proceso constituyente. Reconoció en El Mostrador que Chile Vamos ha claudicado “en algunas cosas” ante el Partido Republicano en el Consejo Constitucional.
“A veces siento que como Chile Vamos podríamos marcar más presencia”, confidenció.
“Desde Evópoli, hemos promovido una Constitución mínima, muy liviana, muy flexible, y lo que estamos construyendo acá está bastante lejos de ser una Constitución mínima. Está llena de cosas que no tienen que estar ahí. Todavía está pesada y se puede alivianar en el alcance de sus textos”, puntualizó.
LA APLANADORA
En diciembre de 2022 Máximo Pavez, integrante del Comité Experto Constitucional, militante de la UDI y considerado el enlace entre Chile Vamos, Republicanos y los partidos de centro, decía en Cooperativa que en el proceso constitucional “lo que no puede pasar es que haya un sector político sobrerrepresentado que pase la aplanadora. Eso fue lo que intentó hacer la izquierda en la Convención Constitucional y el pueblo chileno sabiamente rechazó la propuesta”.
Fast forward a septiembre recién pasado, el jefe de bancada de Republicanos, Luis Silva, no lo manda a decir con nadie y advierte a la Comisión Experta del proceso constitucional que, cuando tenga el proyecto de carta magna en sus manos para revisión, «tenga que considerar las sensibilidades de las bancadas mayoritarias de este consejo constitucional y por lo tanto debieran medirse a la hora de formular observaciones”.

Desde el primer día de votación de las enmiendas Republicanos cambió a su gusto la propuesta de la Comisión Experta. Desde el artículo 1 del anteproyecto, que establecía en su inciso segundo la declaración de Chile como un Estado social y democrático de derecho, que fue sustituido por el establecimiento de la familia es el núcleo fundamental de la sociedad.
Desde el oficialismo criticaron que con ello desdibujan lo establecido en las 12 bases institucionales suscritas por los partidos políticos en el acuerdo que dio paso a este segundo proceso constitucional.
El consejero socialista Christian Suárez acusó a la derecha de “debilitar” el Estado social y democrático de derecho. “Cambian el articulado del proyecto, relegando al Estado social a un lugar secundario para hacerlo irrelevante realmente y persistir en la forma ineficaz de la constitución de Pinochet, que abandona a los chilenos a su suerte”.
El comisionado del Partido Comunista Alexis Cortés enrostró el compromiso de Chile Vamos por avanzar hacia una nueva constitución y cuestionó que la redacción sobre el Estado social “ha quedado irreconocible y su frágil equilibrio ha desaparecido”, añadiendo que esto es “es especialmente preocupante, porque su consagración es la principal conquista del largo proceso constituyente”.
MISMO ERROR
La aplanadora siguió pasando igual -excepto en aspectos más accesorios, como la cueca y el rodeo- con la protección de la vida “de quien está por nacer”, otra que permitiría que enfermos terminales cumplan su condena en sus casas -que es interpretada como un ‘perdonazo’ a los reos de Punta Peuco-, el límite a la huelga o el fin de la paridad, entre otros.
“El mayor riesgo que tenemos y que se concreta en la aprobación de normas, es que la crítica, la advertencia que hicimos al principio, que una Constitución democrática no puede escribirse bajo una mirada… hacerlo es repetir el error de la Convención. Y creo que el Partido Republicano está repitiendo el error de la Convención”, dijo en su momento el consejero independiente por cupo del Partido Socialista, Alejandro Köhler en ADN.

Agregó que “necesitamos crear un clima que haga entender al Partido Republicano, que es el que tiene la mayoría, que no siga construyendo un texto sesgado”.







