El economista y presidente del consejo asesor del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), Luis Larraín, afirmó que un proyecto político basado en una “batalla cultural conservadora” no tiene posibilidades reales de éxito en el país, argumentando que la sociedad chilena, especialmente la clase media y los jóvenes, se ha consolidado como mayoritariamente liberal.
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista publicada por La Tercera, en la que el histórico observador y actor de la derecha analizó el escenario político tras la elección presidencial y los desafíos que enfrentará el gobierno entrante de José Antonio Kast, a menos de un mes de su instalación en La Moneda.
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GOBIERNO DE EMERGENCIA: LA GRAN EXPECTATIVA
En la entrevista, Larraín afirmó que el próximo mandatario deberá cumplir las expectativas ciudadanas de un “gobierno de emergencia”, enfocado principalmente en combatir la criminalidad y mejorar la situación económica. A su juicio, esos factores fueron determinantes para el amplio respaldo electoral que obtuvo Kast, debido a una desconexión entre la élite política y las preocupaciones reales de la mayoría de los chilenos.
UNA DERECHA “CON MENOS AMARRES”
Respecto al estilo de conducción, el economista señaló que Kast no debe perder el espíritu crítico que lo caracterizó durante la campaña. En esa línea, advirtió que el presidente electo debe evitar “achancharse” una vez instalado en el poder y mantener la capacidad de cuestionar incluso a su propio sector.
Larraín también destacó que el gabinete de Kast se perfila como un gobierno “más de personas que de partidos”, con figuras independientes y de alto perfil técnico, lo que, según dijo, podría otorgarle mayor autonomía frente a las lealtades tradicionales de la derecha.
“CHILE HOY ES LIBERAL, NO CONSERVADOR”
Sin embargo, advirtió que la falta de mayoría parlamentaria obligará al nuevo gobierno a buscar acuerdos amplios y consolidar una mayoría junto al centro político. En su análisis, la derecha no puede aspirar a sostener un proyecto de largo plazo si se limita a una agenda conservadora.
En ese contexto, Larraín planteó que la llamada “batalla cultural” promovida por sectores de la derecha dura tiene escaso eco en la ciudadanía chilena. “Si tú miras lo que es Chile hoy día, sobre todo lo que es la clase media, un proyecto sobre la base de una batalla cultural conservadora no tiene ninguna posibilidad de éxito”, afirmó.
El economista recalcó que los valores predominantes en la juventud y la clase media chilena son “muy poco conservadores” y “muy liberales”, lo que haría inviable insistir en una agenda moral rígida como eje articulador del proyecto político del nuevo gobierno.
Finalmente, sostuvo que, más que instalar una batalla cultural en términos tradicionales, la derecha debe diferenciarse de la izquierda y evitar caer en debates identitarios que, según su visión, han provocado la pérdida de apoyo electoral progresista en distintas partes del mundo.






