El Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025 no solo confirmó un deterioro mayor al previsto en las cuentas del Estado: también instaló el primer gran desafío político y económico que enfrentará el próximo gobierno de José Antonio Kast. A partir de sus cifras, el futuro ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot (RN), advirtió que Chile se encamina hacia “déficits fiscales muy grandes” durante 2026 y 2027, anticipando un escenario de mayor presión sobre el gasto público, el endeudamiento y la estabilidad financiera.
La señal llegó luego de que el Ejecutivo del Presidente Gabriel Boric incumpliera por tercer año consecutivo su meta fiscal autoimpuesta. Según el reporte oficial, el déficit estructural alcanzó el 3,6% del PIB, cifra que superó ampliamente el 2,2% estimado en el informe anterior y que quedó más de dos puntos por encima del objetivo fijado por Hacienda para 2024, que era de 1,1%.
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GARCÍA RUMINOT INSTALA EL TONO DEL NUEVO GOBIERNO
En este contexto, García Ruminot sostuvo que el país necesita acelerar el crecimiento económico no solo por el empleo, sino porque el desarrollo es clave para equilibrar las finanzas públicas. El exsenador pronosticó que los próximos años estarán marcados por un aumento de la deuda y un mayor pago de intereses, lo que podría restringir la capacidad del Estado para financiar nuevas políticas o responder a crisis inesperadas.
“El equilibrio de nuestras cuentas fiscales”, planteó, dependerá de la expansión de la economía, en un diagnóstico que busca instalar desde ya la idea de que el próximo gobierno recibirá un margen fiscal estrecho y deberá enfrentar decisiones impopulares.
QUIROZ ADELANTA AJUSTE FISCAL POR US$6.000 MILLONES
A esa presión se sumó el futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien en entrevista con El Mercurio reafirmó su propuesta de un ajuste fiscal de US$6.000 millones, con un recorte inicial de al menos US$3.000 millones durante el primer año. La magnitud del anuncio refuerza que la administración entrante se prepara para un periodo de contención presupuestaria.
Desde el oficialismo saliente, en tanto, se atribuyó el incumplimiento de la meta a factores externos, como menores ingresos del cobre y una recaudación tributaria no minera particularmente débil, la más baja en una década excluyendo el periodo de pandemia. Sin embargo, esa explicación no convenció del todo a especialistas.
EXPERTOS ADVIERTEN COSTO POLÍTICO Y PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD
El economista Alejandro Urzúa, académico de la Universidad Andrés Bello y analista de OpenBBK, afirmó que el desbalance no puede entenderse solo como un ajuste contable, ya que refleja errores de proyección, debilidad persistente de los ingresos no mineros y una ejecución fiscal que tensiona la regla estructural.
A juicio del experto, el costo político y económico del déficit es directo: erosiona la credibilidad fiscal, reduce el margen de reacción ante shocks y transfiere presión de ajuste al próximo gobierno. En ese escenario, el desafío central de Kast será mantener disciplina fiscal y recomponer ingresos permanentes, especialmente considerando que la deuda se estabilizó en 41,7% del PIB, un punto de inflexión que —según Urzúa— recién empieza a mostrar resultados tras años de alza.
Así, el IFP no solo dejó cifras preocupantes: instaló un relato de “herencia fiscal” que marcará el inicio del nuevo ciclo político, y que probablemente se convertirá en el eje de los primeros debates entre el gobierno entrante y la administración saliente.






