Política

Moody’s alerta por déficit y pone foco en Kast

Cristian Navarro H.

Periodista

Moody’s
Foto: Creado con I.A.
La agencia también reconoció un elemento positivo: la deuda pública logró estabilizarse por primera vez en varios años

El mayor déficit fiscal estructural informado por Hacienda no solo reactivó el debate económico interno, sino que también encendió una alerta en uno de los espacios más sensibles para Chile: el radar de las clasificadoras internacionales. Y esta vez, Moody’s lo dijo sin rodeos: el dato fue una “sorpresa negativa”, un concepto que en el lenguaje crediticio equivale a advertir que el margen de confianza se está achicando.

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El desajuste fiscal, que llegó a 3,6% del PIB según el último Informe de Finanzas Públicas,  se transformó en una señal de preocupación para el mercado, sobre todo porque implica un desvío superior a dos puntos respecto de la meta original. La cifra terminó reforzando el discurso del presidente electo José Antonio Kast, quien volvió a insistir en que el país enfrenta un escenario de “emergencia” presupuestaria, apuntando directamente a lo que considera un exceso de gasto.

UNA “SORPRESA NEGATIVA” QUE REDUCE EL MARGEN DE CONFIANZA

Pero más allá del debate político local, el dato tiene otra lectura: Chile ya no está siendo evaluado solo por su historial de disciplina fiscal, sino por su capacidad real de corregir el rumbo en el corto plazo. Desde Moody’s, la senior vice president Kathrin Muehlbronner sostuvo que el déficit estructural fue bastante más alto de lo anticipado, aunque matizó señalando que el déficit nominal de 2,8% del PIB es el indicador que permite comparar a Chile con otros países.

La agencia también reconoció un elemento positivo: la deuda pública logró estabilizarse por primera vez en varios años, lo que mantiene a Chile todavía dentro de parámetros comparables con economías que poseen calificaciones similares. Sin embargo, el mensaje central quedó claro: el futuro de la nota soberana dependerá de lo que haga la próxima administración.

En esa línea, Moody’s remarcó que la política fiscal del nuevo gobierno será determinante para la dirección futura de la clasificación de riesgo, junto con los esfuerzos para acelerar la inversión, factor clave para sostener crecimiento y recaudación. Esa presión externa se alinea con la promesa del futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien ha comprometido un recorte de US$ 6 mil millones como señal de ajuste.

KAST BAJO PRESIÓN: LA NOTA PAÍS DEPENDERÁ DEL AJUSTE

El escenario, en todo caso, ya muestra un deterioro gradual. Moody’s mantiene a Chile en A2 con perspectiva estable desde 2022, tras recortar la nota desde A1. Fitch bajó al país desde A a A- en 2020, mientras que S&P redujo la calificación desde A+ a A en 2021, ambas con perspectivas estables.

A la inquietud internacional se sumó la evaluación del mercado financiero. Credicorp Capital advirtió que las perspectivas fiscales para 2026 se han debilitado aún más, con ingresos que parecen demasiado optimistas y gastos subestimados. Aunque el mercado reaccionó solo de manera acotada, el reporte advirtió que el riesgo de un ajuste crediticio persiste, especialmente si el nuevo gobierno inicia su mandato con la credibilidad fiscal debilitada y enfrenta dificultades legislativas para aplicar recortes.

 

EL CFA ADVIERTE ESTRECHEZ FISCAL Y DUDAS SOBRE LOS INGRESOS

En paralelo, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) también endureció su postura. Según el acta de su reunión del 13 de febrero, los consejeros expresaron preocupación por las proyecciones de ingresos para 2026, temiendo que se repita una sobreestimación como la advertida en su informe semestral de octubre. Además, señalaron que el espacio fiscal para el mediano plazo es incluso más estrecho que el calculado por Dipres, dado que gran parte de la programación financiera ya está comprometida por obligaciones legales, continuidad operativa y arrastres de inversión.

Así, el déficit no solo se convirtió en una cifra incómoda para el cierre del gobierno de Boric: pasó a ser el primer gran test político y económico para Kast. Porque ahora el país no está siendo medido solo por lo que gastó, sino por si será capaz de recuperar rápidamente la credibilidad fiscal que por décadas fue su principal activo internacional.

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