Tendencias

La “soft life” versión latina: entre el matcha y la micro a las 7 AM

Javiera Sanzana

Periodista

Soft
Foto: Pinterest
Nació como un concepto ligado al autocuidado radical: dejar de glorificar el “estar siempre ocupada” y poner límites al trabajo excesivo. En teoría, es una respuesta al burnout y a la presión constante por producir.

Despertar sin alarma. Preparar matcha en una cocina blanca impecable. Escribir en un journal mientras entra luz dorada por la ventana. Pilates a las 10. Trabajo remoto. Flores frescas en el comedor. En TikTok, la “soft life” parece un mood permanente: vivir despacio, sin estrés, priorizando el bienestar y la paz mental.

La tendencia —que comenzó como una forma de rechazar la cultura del agotamiento— hoy se convirtió en una estética aspiracional que suma millones de visualizaciones.

Pero en Latinoamérica, la historia es un poco distinta.

¿QUÉ ES REALMENTE LA SOFT LIFE?

Nació como un concepto ligado al autocuidado radical: dejar de glorificar el “estar siempre ocupada” y poner límites al trabajo excesivo. En teoría, es una respuesta al burnout y a la presión constante por producir.

En la práctica digital, la etiqueta se llenó de imágenes cuidadosamente curadas: departamentos minimalistas, cafés de especialidad, rutinas sin apuro y cuerpos tonificados haciendo pilates reformer.

VERSIÓN LATINA: CALMA, PERO CON REALIDAD ECONÓMICA

En Chile —y en gran parte de la región— la “vida suave” convive con otra escena: transporte público temprano, jornadas extensas, inflación y sueldos que no siempre permiten una rutina aesthetic.

Ahí aparece la tensión.

¿La “soft life” es un estilo de vida alcanzable o una fantasía construida desde el privilegio?
¿Es autocuidado o es consumo con filtro beige?

Muchas jóvenes replican la estética aunque su contexto sea distinto: journaling en el Metro, café instantáneo en vez de matcha ceremonial, pilates en YouTube en vez de estudio boutique. Y en ese intento, hay algo interesante: la apropiación.

No es la misma “soft life” que vemos en creadoras estadounidenses. Es una versión adaptada, más real, a veces contradictoria.

ASPIRACIÓN NECESARIA O PRESIÓN SILENCIOSA

Las redes sociales funcionan con imágenes idealizadas. Y aunque la “soft life” promete paz, también puede generar ansiedad: si no estás viviendo así, ¿estás haciendo algo mal?

Al mismo tiempo, la tendencia revela algo profundo: una generación cansada. Cansada de romantizar el estrés, de competir todo el tiempo, de medir su valor por productividad.

Tal vez la pregunta no es si es real o fantasía.
Tal vez es una señal de deseo colectivo: queremos vivir mejor, aunque todavía no sepamos cómo hacerlo posible en nuestro contexto.

Comparte en:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email