El exministro de Hacienda del gobierno de Gabriel Boric, Mario Marcel, quien encabezó la cartera durante buena parte del mandato, salió al paso de los cuestionamientos sobre su manejo fiscal y afirmó que “No hay ninguna cifra que avale la idea de un descontrol del gasto, sobre todo considerando la evolución del gasto primario”.
Uno de los principales críticos ha sido Matías Acevedo, exdirector de Presupuestos en la administración de Sebastián Piñera. En diálogo con el Expreso Bío Bío, sostuvo: “El ministro Marcel sabía cuando se fue que no se iba a cumplir la meta fiscal. Sabía por una razón muy simple: en el último Informe de Finanzas Públicas, que él fue responsable de publicar, dijo que a pesar de todas las acciones correctivas que haga, voy a incumplir la meta”.
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En esa misma línea, el exjefe de la Dipres señaló que “hubo una decisión consciente de desviarse de las metas”, argumentando que cuando el Ejecutivo advirtió que los nuevos ingresos no coincidían con las proyecciones de gasto, “no hicieron los ajustes de gastos en el momento oportuno”.
CUESTIONAMIENTOS
En entrevista con La Tercera, Marcel respondió a los cuestionamientos y detalló, en orden cronológico, las acciones impulsadas desde Hacienda durante el gobierno de Boric.
“Mi gestión fiscal empezó en 2022 con el mayor ajuste fiscal en el mundo ese año y el primer superávit efectivo y estructural en Chile en 15 años. En el mismo 2022 se propuso reformas a la ley de responsabilidad fiscal que agregaron un límite a la relación deuda/PIB y metas anuales en lugar de solo el final del periodo. Siguió en 2023, con un cumplimiento pleno de la meta original de balance estructural y un crecimiento de 1% real del gasto primario”, explicó.
“En 2024 se formuló un Presupuesto incluyendo en las proyecciones de recaudación los informes financieros de reformas legales del periodo del Presidente Piñera, firmados entre otros por el Sr. (Matías) Acevedo. La realidad difirió drásticamente de esos informes. Enfrentados a esa situación, implementamos un recorte de gasto de más de US$1.000 millones durante 2024”, añadió.
Asimismo, aludió a los ajustes presupuestarios adoptados posteriormente. “Dado que esto tendría implicancias para la ejecución del Presupuesto para 2025 se tomaron tres medidas: recorte de US$ 600 millones durante la discusión del Presupuesto, medida inevitable, que generó múltiples reclamos pero que aplicamos igual; seis iniciativas legales para reducir permanentemente el gasto o aumentar los ingresos, parte de las cuales aún no termina de aprobarse; y actualizar la proyección de ingresos, sobre la base de las recomendaciones de una consultoría del FMI”, detalló.
DESCONTROL DE GASTOS
Frente a los cuestionamientos desde la oposición, que lo responsabilizan por no ajustar el gasto al ritmo de los ingresos, el exministro sostuvo que “es una construcción expost para reconocer una realidad que hoy se manifiesta. No hay ninguna cifra que avale la idea de un descontrol del gasto, sobre todo considerando la evolución del gasto primario. Del recuento debería ser evidente que sí se tomaron medidas. De hecho, desde 2023 hay un continuo de recortes en la ejecución presupuestaria. Pero más importantes fueron los recortes en la formulación de los presupuestos, que se ubicaron en torno a los US$ 1.500 millones en 2024 y 2025″.
Consultado sobre las estimaciones de ingresos para 2025, Marcel insistió en que “las proyecciones de ingresos para 2025 se actualizaron, que paralelamente se implementó el recorte de gastos acordado durante la discusión del Presupuesto y que se presentaron reformas legales para bajar permanentemente el gasto. Lo que pasa es que hay gente que tiene memoria selectiva”.
Ante la pregunta de si existía inviabilidad política para realizar ajustes más profundos, respondió que “no es un problema político si lo que está en juego es la vida de la gente, como en los gastos en salud, o el cumplimiento de obligaciones legales, como la PGU. Ambos explican casi todo el crecimiento del gasto primario en 2023-2025”.
Finalmente, concluyó que “si la situación demográfica presiona fuertemente los gastos, hay que encontrar una forma en que respondan los ingresos. El problema hoy es que creemos que todo se puede o se debe resolver con recortes y ese sí que es un sesgo ideológico”.





