En la antesala del cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala contra Ucrania, el Gobierno de Hungría confirmó que bloqueará una nueva ronda de sanciones de la Unión Europea contra Rusia, así como un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a reforzar el apoyo financiero a Ucrania.
El doble veto fue ratificado por el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, a su llegada a una reunión de cancilleres europeos en Bruselas. Budapest condicionó su respaldo a la reapertura del oleoducto Druzhba, que transportaba crudo ruso hacia Hungría y Eslovaquia hasta su cierre el mes pasado, tras un nuevo ataque ruso contra infraestructura energética ucraniana.
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“No odiamos a Ucrania, pero el Estado ucraniano se está comportando hostilmente hacia Hungría. La pelota está en el tejado de Ucrania”, afirmó Szijjarto, dejando claro que el veto se mantendrá mientras no se restablezca el suministro energético.
PRESIÓN DESDE BRUSELAS
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, instó al primer ministro húngaro, Viktor Orban, a respetar el acuerdo alcanzado por los líderes del bloque en diciembre de 2025 sobre el préstamo multimillonario a Kiev. En una carta revelada por Reuters, Costa advirtió que incumplir compromisos adoptados por consenso vulnera el principio de cooperación leal entre los Estados miembros.
Desde Varsovia, el primer ministro polaco, Donald Tusk, calificó la decisión húngara como “un acto de sabotaje político”, en medio de crecientes tensiones dentro del bloque comunitario.
ESCALADA MILITAR Y ENERGÉTICA
Mientras se intensifican las disputas diplomáticas, el conflicto en terreno no da tregua. En la región de Odesa, en el sur de Ucrania, al menos dos personas murieron y tres resultaron heridas tras un ataque con drones rusos que impactó infraestructura portuaria. Paralelamente, una explosión en Mykolaiv dejó siete policías heridos, dos de ellos de gravedad.
En otro frente, drones ucranianos atacaron una estación de bombeo vinculada al oleoducto Druzhba en territorio ruso, provocando un incendio, según fuentes del servicio de seguridad ucraniano.
El suministro energético también se convirtió en herramienta de presión regional. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, anunció que suspenderá el suministro eléctrico de emergencia a Ucrania si no se reanuda el flujo de petróleo hacia su país.
En contraste, la empresa estatal ucraniana Naftogaz aseguró su primer suministro de gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos a través de Alemania, en una operación que involucra a TotalEnergies y Deutsche ReGas, con tránsito posterior por Polonia hasta territorio ucraniano.
NUEVAS SANCIONES POR DERECHOS HUMANOS
Por separado del paquete bloqueado por Hungría, la Unión Europea impuso sanciones a ocho ciudadanos rusos acusados de graves violaciones de derechos humanos y represión contra la oposición. Entre ellos figuran directores de centros penitenciarios y funcionarios judiciales señalados por condenas con motivación política. Las medidas incluyen congelación de activos y prohibición de viaje dentro del bloque.
ANIVERSARIO EN MEDIO DE DIVISIONES
El bloqueo húngaro llega en un momento simbólico: este 24 de febrero se cumplen cuatro años desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó la invasión a gran escala de Ucrania, el mayor conflicto armado en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
Mientras Kiev anticipa una posible nueva ronda de conversaciones esta semana —según declaró el jefe de su gabinete, Kyrylo Budanov—, las divisiones dentro de la Unión Europea evidencian que el frente diplomático también atraviesa una etapa crítica, marcada por tensiones energéticas, estratégicas y políticas en pleno corazón del continente.







