Las advertencias de la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, sobre eventuales “consecuencias” si el futuro gobierno no respalda la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU desataron una fuerte reacción en la derecha, donde dirigentes de Republicanos y Chile Vamos acusaron presiones políticas al Ejecutivo entrante.
El debate se instaló luego de que la senadora socialista afirmara que sería “un tremendo error” que la futura administración de José Antonio Kast no apoyara la postulación internacional de la exmandataria. En el oficialismo saliente consideran que la figura de Bachelet podría concitar respaldos transversales, pero en la oposición interpretaron el mensaje como una señal de advertencia frente al escenario legislativo que enfrentará el nuevo gobierno.
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Las declaraciones encendieron las alertas en el sector del presidente electo. Desde el Partido Republicano sostuvieron que vincular el respaldo a una candidatura internacional con la dinámica política interna constituye una presión indebida sobre el Ejecutivo que asumirá el próximo 11 de marzo.
La diputada Catalina del Real fue una de las más críticas. A su juicio, las palabras de Vodanovic equivalen a “chantaje político”, al insinuar que el Congreso podría transformarse en un espacio de bloqueo si el nuevo gobierno no respalda la opción de Bachelet. “Los problemas de los chilenos no pueden convertirse en moneda de cambio para favorecer carreras internacionales”, afirmó.
En la misma línea, el diputado Luis Sánchez cuestionó el tono del debate y sostuvo que las decisiones de Estado deben adoptarse sin amenazas ni condicionamientos. “Las políticas públicas no pueden discutirse bajo presiones”, señaló.
LA REACCIÓN DE CHILE VAMOS
Las críticas también se extendieron a Chile Vamos, donde varios dirigentes coincidieron en que el eventual apoyo a la exmandataria debe resolverse como una decisión soberana del nuevo gobierno.
El diputado electo de Renovación Nacional, Francisco Orrego, llamó a evitar un clima de confrontación política y advirtió que la función del Congreso es legislar, no utilizar su poder como herramienta de presión. Su correligionario Andrés Longton, en tanto, cuestionó que la candidatura de Bachelet se haya promovido sin considerar al gobierno que deberá representar a Chile ante la comunidad internacional.
El presidente de RN, Rodrigo Galilea, también abordó la controversia y planteó que el Ejecutivo tiene pleno derecho a evaluar si respalda o no una postulación internacional. “No corresponde poner condiciones o amenazas en ese tipo de decisiones”, señaló.
DEBATE POR EL NUEVO ESCENARIO POLÍTICO
Desde la UDI y Evópoli insistieron en que el contexto político cambió tras las elecciones presidenciales y que el nuevo gobierno deberá definir su política exterior sin presiones partidarias.
El diputado Marco Sulantay (UDI) sostuvo que las advertencias del PS no contribuyen al clima de diálogo que requiere el país en la etapa de transición política. Más duro fue el diputado Jorge Guzmán (Evópoli), quien afirmó que la izquierda debe asumir su nuevo rol tras la derrota electoral.
Las críticas también llegaron desde el Partido Social Cristiano. El diputado Roberto Arroyo planteó que cualquier apoyo a la candidatura de Bachelet debe evaluarse exclusivamente en función del interés nacional y no de cálculos políticos internos.
De esta forma, la eventual postulación de la expresidenta a la Secretaría General de Naciones Unidas comenzó a tensionar la relación entre el oficialismo saliente y el futuro gobierno, anticipando un debate que podría marcar el inicio del nuevo ciclo político en el país.







