Política

Gobierno busca bajar impuesto a ganancias de capital

Mario López M. Periodista

Boceto creado con herramientas digitales
El biministro de Economía, Fomento y Turismo, y Minería, Daniel Mas, criticó el tributo a la ganancia de capital mientras el Ejecutivo mantiene una política de contención del gasto público.

Siguiendo con la paradoja de aumentar los beneficios a los grandes capitales y rebajar el gasto social, el gobierno busca bajar impuesto a las ganancias del capital. ¿Quién financia el presupuesto en Chile?

Mas instala el debate tributario

El biministro de Economía, Fomento y Turismo, y Minería, Daniel Mas, reabrió el debate sobre la tributación al capital al cuestionar el impuesto a las ganancias de capital. En el Advisory Forum de Sura, afirmó que estos gravámenes “funcionan como una suerte de castigo al éxito”. La intervención se dio en un espacio centrado en inversión, mercado financiero y perspectivas económicas.

Durante ese encuentro, representantes del mundo financiero y autoridades abordaron los desafíos del crecimiento y el desarrollo del mercado de capitales. El biministro planteó que el sistema tributario debe evitar desincentivos a la inversión y al ahorro de largo plazo. La discusión se instala en un momento de estrechez fiscal y revisión de prioridades presupuestarias.

Impuesto al capital bajo revisión

El impuesto a la ganancia de capital grava las utilidades obtenidas por la venta de activos financieros, como acciones o instrumentos bursátiles. Sus defensores sostienen que permite equiparar la carga tributaria entre ingresos del trabajo y del capital. Críticos, en cambio, argumentan que genera distorsiones que afectan la inversión.

Según estimaciones de la Dirección de Presupuestos (Dipres) y análisis tributarios recientes, este impuesto representa una fracción acotada de la recaudación total, pero altamente concentrada en contribuyentes de mayores ingresos. En términos generales, quienes obtienen ganancias de capital corresponden a inversionistas con acceso a instrumentos financieros y patrimonio relevante.

Diversos estudios han advertido que eliminar o reducir este tributo tiene un impacto fiscal limitado en recaudación agregada, pero significativo en progresividad del sistema. En otras palabras, su modificación afecta menos al volumen total de ingresos fiscales, pero incide directamente en cómo se distribuye la carga tributaria entre contribuyentes.

Desde el Gobierno, el debate se ha centrado en la necesidad de evitar señales negativas para el mercado. Daniel Mas ha insistido en que la política tributaria debe incentivar la generación de riqueza sin afectar la competitividad. Sin embargo, la discusión se da en paralelo a un escenario de restricciones fiscales relevantes.

Ajuste fiscal y presión sobre el gasto

El Ejecutivo mantiene una política de contención del gasto público para enfrentar el déficit fiscal. Este proceso ha implicado revisiones presupuestarias en distintos programas estatales, incluyendo áreas sociales sensibles. La estrategia busca equilibrar las cuentas fiscales en un contexto de menor holgura financiera.

En ese marco, sectores políticos han advertido sobre el impacto de estos ajustes en beneficios sociales y políticas públicas. Programas como la gratuidad en educación superior enfrentan presión dentro de un escenario de priorización del gasto. La combinación entre menor recaudación potencial y ajuste fiscal tensiona el debate.

Debate sobre equidad y crecimiento

El cuestionamiento al impuesto a la ganancia de capital vuelve a poner en discusión el equilibrio entre crecimiento económico y equidad tributaria. Reducir la carga sobre el capital puede incentivar la inversión, pero también limitar la capacidad redistributiva del Estado. La decisión tiene efectos directos sobre la estructura de financiamiento público.

La discusión, por tanto, trasciende lo técnico y se instala en el plano político. Determinar quién contribuye al financiamiento del Estado y cómo se asignan los recursos sigue siendo un eje central. En ese contexto, las definiciones tributarias adquieren un impacto estructural sobre el modelo económico.

Ajuste fiscal y presión sobre el gasto

El Ejecutivo mantiene una política de recorte brutal del gasto público para enfrentar el supuesto déficit fiscal. Este proceso ha implicado revisiones presupuestarias en distintos programas estatales, incluyendo áreas sociales sensibles como la educación y la salud. La estrategia busca equilibrar las cuentas fiscales en un contexto de menor holgura financiera.

En ese marco, sectores políticos y económicos incluso oficialistas, han advertido sobre el impacto potencial de estos ajustes en políticas sociales y programas públicos. La discusión se centra en cómo compatibilizar disciplina fiscal con compromisos del Estado en materia de protección social. La combinación entre menor recaudación potencial y ajuste fiscal instala una tensión que atraviesa el debate económico.

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