Cada 22 de septiembre, con la llegada de la primavera en Chile, las flores amarillas se convierten en protagonistas. Para muchos, recibir estas flores simboliza alegría, energía y nuevos comienzos, la excusa perfecta para celebrar la estación más colorida del año.
Pero detrás de esta costumbre hay historia, cultura y un poquito de magia pop que vale la pena conocer.
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Curiosamente, muchas personas esperan sus flores amarillas el 21 de marzo, creyendo que es el inicio de la primavera. Pero ojo: en Chile esa fecha marca el inicio del otoño, la estación en que los días se acortan, las hojas caen y la naturaleza empieza a dormitar. Así que si este año no te llegaron flores en marzo, ¡tranquila! La verdadera primavera comienza en septiembre, y ahí sí que no hay excusas para llenarse de color, luz y buena energía.
COLOR AMARILLO
El color amarillo no es solo bonito: tiene historia milenaria. En la China imperial, solo los emperadores podían usar amarillo, un color que representaba poder, sol y conexión con el centro del universo. Desde la dinastía Tang en adelante, este tono brillante simbolizaba autoridad, honor y supremacía, y estaba reservado para la familia imperial y sus ceremonias más importantes. Incluso hoy, en la cultura china, el amarillo sigue transmitiendo energía, respeto y grandeza.
Y si pensabas que todo esto es demasiado serio, entra la cultura pop. La telenovela Floricienta convirtió regalar flores amarillas en un gesto de amor, esperanza y buena onda, que rápidamente se volvió viral entre los jóvenes. La historia de la protagonista, su romance y los ramos amarillos se transformaron en un símbolo moderno de alegría y cariño que sigue presente en redes sociales, canciones y memes.
REGALAR FLORES AMARILLAS
En pocas palabras, regalar flores amarillas el 22 de septiembre es una mezcla de historia, simbolismo y cultura popular: el color trae energía y optimismo; el emperador nos recuerda que el amarillo es noble y poderoso; y Floricienta le pone el toque romántico y divertido que hace que todos quieran un ramo.
Así que, chicas, tranquilas si este año no les dieron flores: la primavera recién empieza septiembre y ahí sí que no hay excusas para llenarse de color, sol, buena energía… ¡y un poquito de magia de Floricienta!
Y lo mejor: regalar flores amarillas no tiene que ser solo por tradición, puede ser un gesto de alegría, amistad o amor propio, perfecto para recordarnos que la primavera es la estación de los nuevos comienzos y de llenar la vida de luz y color.







