La Roja venció en su cuarto encuentro consecutivo, es cierto, pero lo que dejó el triunfo ante el mundialista Cabo Verde, resulta de dulce y de agraz.
Fue un triunfo ante un equipo poco rankeado, pero que está clasificado para el Mundial de Estados Unidos. Y, si bien Chile superó la prueba, el resultado resulta engañoso. El propio entrenador interino así lo estimó, al valorar el 4 a 2 pero destacando que se jugó un primer tiempo para el olvido.
No pasa desapercibido el repunte en el segundo tiempo, en medio de cambios «calados» como Osorio, Altamirano y Loyola y con un hombre demás, ante la expulsión de un local.
La avivada
Los primeros 15 minutos mostraron un juego parejo, de ataque aunque sin precisión. Los «Tiburones Azules», como se denomina al equipo seleccionado local, mostró rapidez y buena coordinación en delantera. Chile respondía, pero con un juego plano sin mayor coordinación. De paso, un Cepeda irreconocible, extraviado sin ser aporte alguno.
Fue bueno ver a Brereton volver a marcar con el escudo de Chile -de paso, una camiseta inamible, como diría Baldomero Lillo-. Fue más que un logro deportivo, una avivada tras la reanudación del juego donde Rodrigo Echeverría encontró a Ben Brereton y éste no perdonó.
Pero los locales le recordaron luego que la concentración es clave al equipo de Nicolás Córdova. La defensa comenzó a hacer agua por todos lados y, por ello, no es de extrañar los dos goles de los locales. El segundo, incluso con un jugador menos por expulsión de Diney Borges.
Los cambios hicieron la diferencia
En el complemento se vio mejor la escuadra nacional, a pesar de comenzar con el resultado en contra. Córdova mandó a la cancha a Felipe Loyola y Darío Osorio en lugar de Echeverría y Cepeda, respectivamente. Ello dio mayor dinámica y coherencia al fútbol de Chile, tanto en mediocampo como en ataque. Y claro, los regalos del arquero fueron una pascua adelantada.
Mira los goles del partido
Entonces no fue extraño que Maxi Gutiérrez -con un partido más que interesante-, con un disparo de larga distancia, acertar el segundo de Chile en los 58 minutos. El arquero de manera inaudita había salido a «cancherear» hasta casi el medio campo.
Otra vez Córdova apuntó con un nuevo cambio, ordenó ingresar a Javier Altamirano, en busca del triunfo y no se equivocó. Osorio cedió para Gutiérrez, éste se la dio de taco a Loyola y el jugador de Pisa definió fantástico; un golazo para el 3-2 y la remontada chilena.
Triunfo sin euforia
Otros dos cambios le dieron aire al equipo, Benjamín Chandía -que hizo su entreno en la adulta-, y Gonzalo Tapia ingresaron al terreno de juego y con ellos llegó el cuarto a los 79′.
Al final, Chile, que fue de menos a más, remontó y terminó llevándose una buena victoria frente a una selección que dirá presente en el Mundial, aprobando así su primer examen del año.
Es cierto que esta es una etapa para probar el recambio de «generación dorada», sin embargo cuando se viste la casaquilla nacional (habrá que acostumbrarse a este invento de uniforme de visitante) lo que está en juego es el Chile deportivo.







