«Hubiera esperado que dejaran que terminara mi tratamiento» dijo Priscilla Carrasco, hasta ayer directora del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG), a quien, pese a estar en tratamiento contra el cáncer de mama, el gobierno le pidió firmar su carta de renuncia.
La psicóloga milita en el Partido Socialista y fue seleccionada para el cargo a través de un proceso de Alta Dirección Pública en agosto de 2022. Hoy enfrenta un cáncer triple positivo y, según dijo a La Tercera, «esta decisión pone en riesgo mi vida, la continuidad de mi tratamiento, porque sin trabajo no tienes previsión».
Relató a ese medio que «me citaron a una reunión a través del correo, sin dar contexto de qué se trataba, y pidieron que fuera sola a La Moneda. Lo hice, porque era mi función, evidentemente, ir a reuniones con las autoridades».
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«Me recibió la subsecretaria Daniela Castro con su jefa jurídica y me informaron que el Presidente me estaba pidiendo, a nombre de la ministra (Judith Marín), mi renuncia. Me pidieron que firmara un documento y dije que no lo iba a firmar hasta revisarlo con un abogado del servicio. Y eso fue todo», detalló Carrasco.
Aseguró que no hubo explicación alguna sobre las razones de la decisión y que las autoridades entrantes sabían de su diagnóstico: «Yo se los informé el 27 de febrero cuando tuve una reunión con ellas para hacer el traspaso. Además, mi jefatura anterior, en una reunión previa con ellas, les informó que yo estaba con ese diagnóstico de cáncer triple negativo, que es el más agresivo de cáncer de mama», aclaró.
A juicio de la ahora exdirectora de SernamEG su desvinculación es contradictoria, «porque uno de los pilares que ha planteado la ministra es justamente abordar los temas de cáncer en mujeres».
ADVERSARIOS, NO ENEMIGOS
«Me parece realmente inaceptable pedir la renuncia de una funcionaria que está en pleno proceso de recuperación. Estoy con quimioterapia, inmunoterapia, tengo todavía pendientes operaciones de reconstrucción, porque tuve una mastectomía. Ese nivel de detalle se lo informé a las nuevas autoridades. Además, es un retroceso en el ejercicio de los derechos de las mujeres», afirmó.
Dijo entender si no hay confianza política, pero acusó que “tampoco hubo una conversación para decir eso y plantear un tránsito. Tampoco pretendía quedarme para siempre, entiendo que pueden existir estos cambios. Pero en pleno tratamiento, lo mínimo que hubiese esperado es que me dejaran terminarlo y ahí pedirme la renuncia”.
“Podemos ser adversarios políticos, pero no enemigos y esto que pasó parece una venganza», aseveró Carrasco. «Yo lo catalogo desde ese punto de vista, porque hacer algo así con alguien es una venganza. Especialmente no conversarlo. He estado disponible, siempre con ánimo de colaborar y dar continuidad a la función pública. Creo que las mujeres de Chile no se merecen esto”, afirmó.






