La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que la continuidad de la guerra en Irán aumenta los riesgos para la seguridad alimentaria mundial, especialmente en países de bajos ingresos dependientes de importaciones.
Un informe respecto del impacto del conflicto en Oriente Medio presentado en Brunei por el economista jefe del organismo, Máximo Torero, recalcó que este «plantea riesgos adicionales para la seguridad económica y alimentaria mundial».
«Las interrupciones en las exportaciones de petróleo, gas y fertilizantes ya han provocado fuertes aumentos de precios», expuso el escrito publicado durante una cumbre ministerial de la FAO para la región Asia-Pacífico.
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A juicio de Torero, la prolongación de la guerra agravaría las consecuencias sobre la población mundial, pues en los próximos meses se reduciría la producción y distribución de alimentos, lo que conllevaría a un aumento de precios que castigará con más fuerza a los países de bajos ingresos.
«No queremos ser alarmistas sino realistas y eso significa entender que estamos ante desafíos enormes», aseguró.
EFECTO DOMINÓ
El economista recordó que el Golfo Pérsico es uno de los mayores centros de producción de fertilizantes y que cerca del 30% del comercio mundial de estos productos transitan por el estrecho de Ormuz.
Así las cosas, las interrupciones en esta arteria amenazan el sector agrícola, especialmente en Asia, África y Oriente Medio.
«Una menor producción agrícola podría desencadenar efectos en cadena en los productos alimenticios básicos, donde la escasez de granos impulsa aún más la inflación de los precios de los alimentos y agrava el hambre en países de bajos ingresos dependientes de las importaciones», expuso el informe de la Organización para la Alimentación y la Agricultura.
EL GOLPE A LATINOAMÉRICA
La FAO advirtió de que a causa del conflicto en Irán los agricultores en América Latina, «que ya enfrentan condiciones de mercado difíciles con bajos precios de las materias primas, podrían no ser capaces de afrontar un nuevo aumento en los costos de los insumos y tendrán que reducir el uso de fertilizantes».
Especialmente difícil sería la situación para Brasil, potencia agrícola mundial que obtiene una quinta parte de sus fertilizantes del Golfo Pérsico, lo que la deja en una posición «directamente vulnerable a los cuellos de botella logísticos» generados por el conflicto en Oriente Medio.
«Si los agricultores brasileños reducen el uso de fertilizantes debido al aumento de los costos o a la disponibilidad limitada, los rendimientos de los cultivos disminuirán y esto transmitiría la crisis directamente a los mercados alimentarios mundiales, elevando los precios de los alimentos y las materias primas en todo el mundo», recalcó el informe.
Brasil es líder global en la exportación de productos básicos vitales como la soya, el maíz y el azúcar, por lo que cualquier afectación en su producción agrícola tendría consecuencias en el mercado internacional.







