El senador de la Democracia Cristiana (DC) Francisco Huenchumilla, cuestionó la forma en que el Gobierno ha impulsado la megarreforma económica y advirtió que una tramitación acelerada podría tensionar la relación entre el Ejecutivo y el Senado.
“Hemos visto que el gobierno ha querido sacar todo esto con discusión inmediata, sin posibilidad de invitar a organismos técnicos, a profesores, académicos, especialistas en el rubro”, reprochó el parlamentario, especialmente porque se trata de una iniciativa extensa y de alto impacto fiscal.
En ese sentido, criticó que “si el gobierno va a replicar en el Senado este fast track de un par de días y pasar máquina, no va a haber ninguna posibilidad de conversar”.
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Huenchumilla dijo que está claro que «el gobierno tiene los votos» para sacar adelante el proyecto, tanto en la Cámara como en el Senado, pero que una aprobación en ese escenario «va a salir sin legitimidad total».
CONVERSAR
En conversación con radio Pauta el senador aseguró que desde la DC «jamás nos vamos a negar a conversar en términos institucionales, porque esa es la esencia del poder legislativo”, pero condicionó cualquier acuerdo a una apertura del Ejecutivo para escuchar propuestas y modificar contenidos.
También planteó una diferencia entre ministros con experiencia política y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a quien atribuyó parte del diseño actual de la reforma. “Seguir el diseño del ministro de Hacienda es un error”, afirmó.
De todos modos, manifestó dudas sobre la apuesta económica del Gobierno y cuestionó que rebajas tributarias aseguren crecimiento, empleo o sostenibilidad fiscal. También advirtió la falta de mecanismos claros para compensar eventuales menores ingresos para el Estado.
LA CENTROIZQUIERDA EN LA ENCRUCIJADA
A juicio de Huenchumilla, sería «un error de parte del socialismo democrático» que desde ahí se alcancen acuerdos individuales con el Ejecutivo. “A mí no me parece”, aseguró, porque con eso podrían debilitar la coordinación entre partidos opositores y afectar futuras mayorías políticas.
Esto, añadió, en un escenario donde la centroizquierda chilena enfrenta una falta de definición política más profunda, pues «no tiene un diseño estratégico de cómo pararse frente a un gobierno de extrema derecha y no tiene tampoco un modelo que ofrecer al país».
Para el senador, el contexto es más amplio, “el mundo cambió y, por lo tanto, la socialdemocracia hoy día no es la respuesta en el mundo” y hay “un punto de déficit de la centroizquierda”.






