La expresidenta Michelle Bachelet participó este jueves en el primer debate público entre los seis candidatos que aspiran a dirigir las Naciones Unidas. Durante la instancia, Bachelet y los demás postulantes coincidieron en la necesidad de fortalecer la credibilidad del organismo, en medio de una compleja crisis financiera y de confianza.
La actividad, realizada en el Salón de la Asamblea General de la ONU, reunió a diplomáticos, funcionarios del organismo y representantes de la sociedad civil, quienes formularon preguntas a los aspirantes antes del inicio oficial del proceso de selección.
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Además de Bachelet, participaron la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el argentino Rafael Grossi, la costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el expresidente de Senegal, Macky Sall. Todos buscan reemplazar a António Guterres, cuyo mandato finalizará el 31 de diciembre.
Durante sus intervenciones, los candidatos expusieron sus principales propuestas para enfrentar los desafíos internacionales, marcados por conflictos armados, tensiones geopolíticas y la pérdida de confianza en las instituciones multilaterales.
Uno de los planteamientos destacados fue el de Rebeca Grynspan, quien sostuvo que su objetivo sería devolver a la ONU un rol activo en la resolución de conflictos y lograr resultados concretos en el escenario internacional.
Por su parte, Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica, afirmó que el secretario general debe intervenir cuando un Estado recurra a la guerra o la agresión, debido al impacto que esos hechos generan sobre la paz mundial.
Intervención de Bachelet
En su intervención, Bachelet aseguró que, de llegar a la Secretaría General, mantendría la independencia del organismo y no cedería ante presiones de los países con mayor poder financiero, enfatizando la importancia de preservar la autonomía de las Naciones Unidas.
El proceso continuará el próximo 30 de julio, cuando los 15 integrantes del Consejo de Seguridad realicen una primera votación confidencial para medir el respaldo de cada candidato.
Quien resulte elegido asumirá la Secretaría General de la ONU el 1 de enero de 2027. En esta oportunidad, América Latina impulsa la aspiración de quedarse con el cargo, en línea con la tradición de rotación geográfica que históricamente ha orientado este proceso, aunque no siempre se ha aplicado.







