Internacional

Hamás acepta desarme a cambio de retiro israelí

Editado de agencias y medios internacionales por Cristian Navarro H.

Periodista

Hamás
Imagen referencial creada con herramientas digitales
Hamás aceptó entregar sus armas bajo supervisión internacional, mientras Israel deberá retirar gradualmente sus tropas de la Franja de Gaza.

Hamás confirmó este viernes 31 de julio que aceptó un acuerdo que contempla la entrega de sus armas y la retirada progresiva de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el pacto como un avance decisivo para terminar la guerra y establecer una nueva administración palestina en el enclave.

Sin embargo, el documento completo todavía no se ha divulgado e Israel no ha emitido una respuesta oficial. Las partes deberán negociar durante los próximos días el calendario, los mecanismos de verificación y las condiciones para ejecutar el acuerdo.

DESARME BAJO SUPERVISIÓN INTERNACIONAL

Trump aseguró que el entendimiento establece el “desarme completo” de Hamás. Según el mandatario, Israel retirará sus tropas una vez que el movimiento islamista entregue y almacene su armamento.

Funcionarios de Hamás explicaron que un comité creado por la denominada Junta de Paz para Gaza supervisará el proceso. La hoja de ruta también contempla eliminar túneles, depósitos e instalaciones utilizadas para producir armas.

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El integrante del equipo negociador de Hamás, Ghazi Hamad, sostuvo que el grupo aceptó hacer concesiones para proteger a la población palestina. No obstante, advirtió que el cumplimiento dependerá de que Israel respete sus propias obligaciones.

“Si Israel no cumple el acuerdo, nosotros tampoco lo haremos”, señaló.

Hamás espera que los mediadores internacionales garanticen una retirada gradual y verificable de las fuerzas israelíes. Actualmente, Israel mantiene presencia militar en más de la mitad del territorio palestino.

UNA NUEVA ADMINISTRACIÓN PARA GAZA

La Junta de Paz informó que Hamás aceptó una hoja de ruta destinada a implementar las próximas fases del alto el fuego. El Comité Nacional para la Administración de Gaza asumiría progresivamente el control político y administrativo del enclave.

Trump agregó que una Fuerza Internacional de Estabilización colaborará con una nueva policía palestina para resguardar la seguridad. Hamás ya había anunciado la disolución de su gobierno y su disposición a transferir el poder a una administración técnica respaldada internacionalmente.

La ejecución del pacto deberá coordinar el desarme del grupo, la retirada israelí y el traspaso de autoridad. Nickolay Mladenov, representante de la Junta de Paz, remarcó que ambos procesos deberán avanzar en paralelo y someterse a una verificación efectiva.

ISRAEL TODAVÍA NO CONFIRMA EL ACUERDO

Aunque el Gobierno israelí no se ha pronunciado oficialmente, Trump afirmó que su aliado está “muy satisfecho” con el resultado de las negociaciones. El mandatario estadounidense calificó el pacto como un paso histórico para Medio Oriente, pero reconoció que su aplicación podría enfrentar dificultades.

El Cairo acogerá próximamente una reunión de los mediadores de Estados Unidos, Egipto, Qatar y Turquía. El encuentro buscará definir la segunda fase del plan de alto el fuego y resolver los aspectos operativos pendientes.

Hamad anticipó que las conversaciones técnicas podrían prolongarse durante dos semanas o más. Las partes deberán acordar cómo se almacenarán las armas, quién verificará el proceso y en qué momento comenzará la retirada israelí.

UNA TREGUA MARCADA POR NUEVOS ATAQUES

El anuncio ocurre en medio de un frágil alto el fuego vigente desde octubre. Pese a esa tregua, Israel ha mantenido ataques aéreos y operaciones de artillería en distintos sectores de Gaza.

El Ministerio de Salud del enclave cifra en al menos 1.214 los palestinos fallecidos desde el comienzo del cese de hostilidades. Hamás acusa a Israel de violar reiteradamente el acuerdo mediante ataques, disparos contra civiles y avances territoriales.

Decenas de miles de habitantes continúan desplazados y viven en campamentos improvisados después de casi tres años de ofensiva. Por eso, la principal incógnita no es solo el contenido del pacto, sino la capacidad de las partes y los mediadores para convertirlo en una retirada verificable y en un término definitivo de la guerra.

 

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