“El proyecto es peor que el borrador, algo que nunca me habría esperado», aseguró el senador de Demócratas Matías Walker respecto de la reforma de seguridad impulsada por el gobierno.
«Mi voto no está, porque este proyecto no ayuda a la seguridad y nos distrae de lo verdaderamente importante», recalcó además.
A su juicio, «en vez de escuchar las críticas, arruinaron el proyecto aún más».
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En entrevista con T13 el legislador afirmó que «lo que quiere el gobierno no es aprobar esta reforma, lo que quiere el gobierno es dividir a los senadores entre buenos y malos. Y después publicar en las redes sociales el resultado de la votación: ´estos son los senadores que están por la seguridad y estos no´. Algo burdo».
«AFFECTA DERECHOS BÁSICOS»
Más tarde, en diálogo con El Mostrador, el senador reafirmó su idea de rechazar la propuesta presentada por el Ejecutivo a la Cámara Alta.
Recordemos que la propuesta incluye ocho cambios constitucionales y requiere cuatro séptimos para ser aprobada: 29 votos en el Senado y 89 en la Cámara de Diputadas y Diputados.
Walker aseguró que «yo lo advertí desde el primer minuto».
Sus principales dudas están en el nuevo estado de excepción contemplado en la reforma y las facultades que entregaría durante su vigencia, que, para el senador, establece «una suerte de estado de asamblea por ocho meses sin pronunciamiento del Congreso, afectando la libertad individual de todos los ciudadanos», es decir, “afectando el derecho de reunión, afectando las interceptaciones telefónicas, no del crimen organizado, no del terrorismo, de todos los ciudadanos, sin control del Congreso”.
También objetó la facultad contemplada para que el Presidente de la República pueda determinar qué organizaciones son terroristas con acuerdo del Senado en sesión secreta, «cuando lo propio de esa determinación es de los tribunales de justicia”, sostuvo.
“Es un proyecto de reforma constitucional que nos sorprendió a todos, que afecta a los derechos y libertades más básicos. Yo lo dije y lo reitero: así comienzan a morir las democracias, lo hemos visto en América Latina”, afirmó.
Además, advirtió, “estas facultades, en manos equivocadas, el día de mañana, pueden producir efectivamente una deriva autoritaria”.
«TENTACIÓN POPULISTA»
A juicio de Walker, «estamos efectivamente con una tentación populista porque, claro, cuando le preguntan a los ciudadanos en genérico: ‘¿Usted estaría dispuesto a sacrificar parte de sus libertades para tener mayor seguridad?’, todos vamos a decir que sí”.
Pero, añadió, el problema aparece cuando esas atribuciones se traducen en medidas concretas. “¿Usted está dispuesto a que el Estado pueda interceptar sus comunicaciones durante ocho meses sin control del Congreso? ¿Que pueda llegar un agente del Estado y detenerlo sin autorización judicial?”.
Para el legislador, cuando los ciudadanos «vean los elementos concretos de esta reforma constitucional, van a rechazarla también».







