El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cerró este jueves 10 de septiembre en Perú una gira por Colombia, Ecuador y territorio peruano, destinada a consolidar una red de aliados de Washington frente al crimen organizado y la creciente influencia de China en la región.
Rubio se reunió en Lima con la presidenta Keiko Fujimori, pocas semanas después de que asumiera el cargo y en medio de la conmemoración de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países. La agenda abordó seguridad, defensa, comercio, inversiones y cooperación tecnológica.
SEGURIDAD FORTALECE EL ACERCAMIENTO
Uno de los principales resultados de la visita fue la incorporación de Perú al denominado “Escudo de las Américas”, iniciativa promovida por la Administración de Donald Trump para fortalecer el intercambio de inteligencia y la coordinación contra las organizaciones criminales transnacionales.
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La decisión responde a la expansión en Perú de redes vinculadas con la minería ilegal, el narcotráfico y las extorsiones. Un antecedente de esta colaboración fue la captura en Bolivia de Jhonsson Cruz Torres, alias “Jhonsson Pulpo”, señalado como líder de la banda peruana Los Pulpos, mediante un operativo que recibió apoyo del FBI y la DEA.
El acercamiento también alcanza el ámbito militar. Perú evalúa adquirir 12 aviones de combate F-16 Block 70 por cerca de US$2.000 millones, aunque la propuesta estadounidense compite con los Rafale franceses y los Gripen suecos. A ello se suma un proyecto de aproximadamente US$3.000 millones para modernizar la base naval del Callao.
EL PUERTO DE CHANCAY ENTRA EN LA DISPUTA
Aunque la seguridad dominó la agenda oficial, la competencia con China marcó el trasfondo político del encuentro. Perú mantiene una estrecha relación económica con Beijing y alberga el puerto de Chancay, construido con una inversión cercana a los US$1.300 millones y controlado por la empresa estatal Cosco Shipping.
Antes de llegar a Lima, Marco Rubio cuestionó en una columna publicada por El Comercio algunos proyectos vinculados con capitales chinos. El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que podrían afectar la transparencia, el cumplimiento de las normas peruanas y la seguridad de los datos.
La Embajada de China rechazó esas afirmaciones, defendió la legalidad de sus inversiones y recalcó que los países latinoamericanos tienen derecho a escoger libremente a sus socios. También advirtió contra cualquier intento de tratar a la región como el “patio trasero” de una potencia.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL ABRE UN NUEVO FRENTE
La disputa geopolítica se extendió además a la inteligencia artificial. El Gobierno de Fujimori firmó un memorando de entendimiento con Estados Unidos para facilitar la adopción de tecnología estadounidense y vincular a sus proveedores con instituciones públicas y empresas peruanas.
El embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, llamó a Perú a “elegir bien” a sus socios tecnológicos y alertó sobre los riesgos asociados con proveedores “extrahemisféricos”, en una referencia indirecta a China.
La visita dejó así a Perú en una posición estratégica. Mientras mantiene importantes vínculos comerciales con Beijing, Lima profundiza su cooperación política, militar y tecnológica con Washington. Para Estados Unidos, el desafío será demostrar que puede ofrecer una alternativa integral a la presencia china sin obligar al país sudamericano a renunciar a uno de sus principales socios económicos.
La presidenta sostuvo una reunión en Palacio de Gobierno con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.
El encuentro reafirma los sólidos lazos de amistad y cooperación entre el Perú y los Estados Unidos, y permitirá fortalecer el diálogo bilateral en temas de… pic.twitter.com/8n8oHlrhsC— Presidencia del Perú 🇵🇪 (@presidenciaperu) September 10, 2026







