Nacional y economía

La «caña alimentaria»: Cuidado con los excesos dieciocheros

Agencias - Está Pasando

Crédito UNAB
Nutricionista de la Universidad Andrés Bello explica por qué muchas personas experimentan pesadez, hinchazón, cansancio y malestar tras varios días de celebración, y entrega claves para recuperarse sin recurrir a dietas extremas.

La “caña alimentaria”: Cuidado con lo que le pasa al cuerpo después de los excesos dieciocheros

Tras las celebraciones de Fiestas Patrias, no son pocos quienes vuelven a la rutina con una sensación de agotamiento que va más allá del cansancio habitual. Pesadez estomacal, hinchazón, acidez, dolor de cabeza y falta de energía forman parte de lo que popularmente podría llamarse una «caña alimentaria», un conjunto de molestias asociadas a varios días de consumo elevado de carnes, embutidos, alcohol, bebidas azucaradas y preparaciones con alto contenido de grasas.

María Cristina Escobar, directora de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explica que estas molestias tienen una explicación fisiológica. «Después de varios días de celebraciones, el organismo puede experimentar una sobrecarga digestiva, cambios en la hidratación y alteraciones transitorias en la regulación de la glucosa y los lípidos en la sangre. Esto ocurre especialmente cuando aumentamos de manera importante el consumo de alimentos ricos en grasas, carnes, embutidos, azúcares, sal y alcohol», señala.

Según la nutricionista, uno de los efectos más frecuentes es la sensación de pesadez digestiva. “Es muy característico en estas celebraciones que las personas manifiesten molestias como pesadez abdominal, distensión abdominal, acidez, reflujo y problemas de digestión. Las comidas abundantes y con alto contenido de grasa permanecen más tiempo en el estómago, favoreciendo estas sensaciones, especialmente cuando se repiten durante varios días», afirma.

A ello se suma el impacto del exceso de sodio y alcohol. Escobar explica que muchas personas experimentan sed constante, hinchazón y sensación de retención de líquidos debido al elevado consumo de carnes procesadas, embutidos, snacks y salsas. «El alcohol también favorece la deshidratación y contribuye a síntomas como dolor de cabeza, cansancio y malestar general», advierte.

Otro aspecto habitual es la baja de energía que aparece después de las comidas. “El consumo elevado de bebidas azucaradas, postres y alimentos ricos en carbohidratos simples puede generar fluctuaciones en la glicemia, lo que desencadena sensación de somnolencia, cansancio o menor energía después de comer», comenta la académica. Asimismo, la reducción en el consumo de frutas, verduras, agua y fibra durante varios días puede afectar el tránsito intestinal y favorecer episodios de estreñimiento.

¿Qué es la «resaca alimentaria»?

Aunque no se trata de un concepto médico formal, la nutricionista reconoce que el término refleja una realidad que muchas personas viven tras períodos de excesos alimentarios. «La denominada resaca alimentaria puede utilizarse para describir síntomas como pesadez, distensión abdominal, acidez, gases, sed excesiva, cansancio, somnolencia, estreñimiento, sensación de hinchazón y disminución del apetito después de varios días de comidas abundantes», explica.

Además, es frecuente que al subirse a la balanza aparezcan algunos kilos extra. Sin embargo, la académica de la UNAB llama a la calma. «Muchas personas observan un aumento del peso corporal inmediatamente después de las celebraciones. Es importante aclarar que ese aumento no necesariamente corresponde en su totalidad a grasa corporal, ya que parte importante puede deberse al mayor contenido de agua, sodio, glucógeno y alimentos todavía presentes en el sistema digestivo», sostiene.

Respecto al tiempo de recuperación, Escobar precisa que no existe una regla única. “Dependerá de la magnitud de los excesos, de cuántos días se mantuvieron y de las características individuales de cada persona. En una persona sana, gran parte de estas molestias deberían disminuir al normalizar la alimentación, la hidratación, el sueño y la actividad física», indica.

Cómo volver al equilibrio sin castigar al organismo

Frente al habitual sentimiento de culpa que aparece tras los excesos, Escobar enfatiza que las soluciones drásticas no son la respuesta. «La primera recomendación es probablemente la más sencilla: volver a la alimentación habitual. El organismo no necesita una dieta detox ni pasar varios días tomando solamente jugos, sopas o infusiones para recuperarse», afirma.

La profesional también desaconseja los ayunos prolongados o restricciones severas como mecanismo de compensación. En cambio, recomienda recuperar horarios regulares de comida y priorizar alimentos frescos y ricos en fibra. «Aumentar el consumo de agua, verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y otras fuentes de fibra ayudará a normalizar el tránsito intestinal y a recuperar un patrón alimentario más equilibrado», señala.

Durante los días posteriores a las celebraciones, agrega, puede ser útil disminuir el consumo de frituras, alimentos altos en grasas, embutidos, exceso de sal, bebidas azucaradas y alcohol. «No porque sea necesario desintoxicar el organismo, sino simplemente porque estamos reduciendo aquellos alimentos que probablemente contribuyeron al malestar», explica.

Finalmente, la académica de la UNAB destaca que el cuerpo cuenta con mecanismos naturales para recuperar su equilibrio. «La hidratación es clave y el agua debería volver a ser la bebida principal, particularmente si hubo un consumo elevado de alcohol. Nuestro cuerpo tiene mecanismos propios para volver al equilibrio, por lo que nuestra tarea es facilitar ese proceso recuperando nuestros hábitos habituales», concluye.

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