La estrategia de Luis Hermosilla ante la probable condena a 17 años de cárcel solicitada por Fiscalía, parece haber aterrizado lo ocurrido.
Luis Hermosilla enfrenta probablemente la etapa más decisiva desde que una grabación realizada en una oficina de Vitacura abrió uno de los mayores escándalos judiciales de los últimos años. La Fiscalía presentó acusación en el caso Audio-Factop y solicitó 17 años de cárcel para el abogado.
Le atribuye delitos tributarios reiterados, lavado de activos, cohecho, soborno reiterado y tráfico de influencias. El dato adquiere una dimensión adicional: Hermosilla cumplió 70 años en agosto. Una eventual condena cercana a lo solicitado por el Ministerio Público representa, en términos prácticos, una amenaza de pasar buena parte de los años que le quedan privado de libertad.
Frente a ese escenario, su defensa mueve distintas piezas. Hermosilla conoce el ajedrez penal y se mueve con facilidad en el tablero. Durante décadas defendió a otros frente a este sistema penal y ahora ocupa el lugar del imputado. Cada movimiento importa: colaborar con la Fiscalía, atacar la prueba que originó el caso y comenzar a construir su propio relato público.
Primera movida: Colaborar también es defenderse
Uno de esos movimientos es la denominada “colaboración activa” que Hermosilla mantiene con distintas investigaciones del Ministerio Público. El concepto requiere precisión. Hasta ahora no existe un acuerdo de cooperación eficaz con la Fiscalía. Hermosilla ha entregado su teléfono, proporcionó sus claves y ha respondido las preguntas que le formulan los fiscales.
No se trata, según los antecedentes conocidos, de una confesión general ni de una entrega espontánea de información destinada a abrir nuevas investigaciones. La diferencia no es menor. La conducta posterior del imputado puede adquirir relevancia al momento de discutir responsabilidades y eventuales circunstancias atenuantes.
Su hermano y abogado, Juan Pablo Hermosilla, ya había explicitado parte de esa estrategia. En junio sostuvo que Luis Hermosilla estaba dispuesto a colaborar y a “reparar” eventuales errores o conductas cuestionadas. Por su parte, frente a ese escenario, Luis Hermosilla comenzó a mover sus piezas. Y un abogado con su experiencia difícilmente da puntada sin hilo.
Segunda movida: Atacar el origen del caso
Y claro, para un avezado abogado se entiende que colaborar con la Fiscalía no significa renunciar a combatirla. La defensa prepara paralelamente una de sus principales batallas para la etapa judicial que viene: cuestionar la legalidad de la grabación que dio origen al caso Audio.
Ese registro contiene la conversación sostenida por Hermosilla con el empresario Daniel Sauer y la abogada Leonarda Villalobos. Su difusión desencadenó las investigaciones que posteriormente alcanzaron al propio abogado y a distintas figuras del mundo político, empresarial y judicial.
La estrategia apunta a discutir la licitud de esa prueba y, con ello, eventualmente excluirla del juicio.
Las dos conductas —colaborar y atacar la prueba matriz— pueden parecer contradictorias. Procesalmente no lo son. Hermosilla responde allí donde considera conveniente hacerlo y combate aquello que su defensa estima jurídicamente impugnable.
Una tercera movida: buscando tablas
Existe además otro elemento que excede los tribunales. Hermosilla prepara un libro sobre lo ocurrido desde que estalló el caso, asegura La Tercera y fuentes cercanas al abogado lo ratifican a Está Pasando. Todavía se desconoce su contenido y sería aventurado sostener que forma parte jurídicamente de su defensa. Pero su oportunidad tampoco resulta indiferente.
El abogado llegará a la etapa decisiva del proceso no solamente enfrentando la versión de la Fiscalía ante los tribunales. También tendrá la posibilidad de construir públicamente su propia versión de la historia.
Eso abre un tercer frente: el reputacional.
Después de meses en que conversaciones privadas, chats, investigaciones y formalizaciones construyeron públicamente la imagen del protagonista del caso Audio, Hermosilla tendrá una plataforma para explicar sus actos desde su perspectiva.
La batalla que viene
Nada de aquello modifica los cargos que enfrenta ni anticipa el resultado del proceso. Tampoco convierte automáticamente su colaboración con la Fiscalía en una circunstancia que necesariamente vaya a beneficiarlo. Eso deberá resolverse jurídicamente.
Pero permite entender los movimientos que comienzan a observarse cuando el caso abandona progresivamente la fase de investigación y se acerca al momento en que acusación y defensa deberán poner sus cartas sobre la mesa.
Con 70 años cumplidos y una solicitud fiscal de 17 años de cárcel, el margen dejó de ser teórico.
Hermosilla no está contando su pasado. Está preparando su futuro judicial.







