Otra promesa de Kast durante la campaña se cae a pedazos, sin embargo, sí hay recortes sociales. “No vamos a cortar ningún beneficio social que hoy exista”.
Lo que José Antonio Kast prometió hoy choca con el Presupuesto 2027 deja sin recursos, entre otros derechos sociales a Yo Elijo Mi PC. De paso, reduce casi a la mitad los fondos para Liceos Bicentenario y Cultura cae 10,1%. A ello se suma la fusión y reestructuración de programas sociales. Las críticas ya alcanzan a sectores oficialistas.
“No vamos a cortar ningún beneficio social que hoy exista”. La frase fue pronunciada por José Antonio Kast durante la campaña presidencial, cuando debía explicar cómo conseguiría el recorte fiscal de US$6.000 millones comprometido en su programa. No fue una metáfora. Tampoco una hipérbole. Fue una promesa y, una vez más, incumplida.
Un computador que dejó de ser anécdota
El caso más visible apareció esta semana. El proyecto dejó sin financiamiento las Becas de Acceso a Tecnología, Información y Comunicaciones de Junaeb, continuadoras de la política conocida como Yo Elijo Mi PC.
El programa funciona desde 2009 y solamente durante 2026 entregó computadores a 96.100 estudiantes. Este año contó con cerca de $35 mil millones, pero para 2027 no aparece una asignación equivalente. El ajuste educativo no termina allí.
Los recursos destinados a los Liceos Bicentenario caen 46,71%, mientras el Fondo para la Reactivación Educativa disminuye 55,2%. También aparecen reducciones en aportes a universidades estatales, investigación y gratuidad.
Fuego amigo
La eliminación de Yo Elijo Mi PC provocó cuestionamientos incluso desde la UDI, cuyos parlamentarios anunciaron que buscarán reponer recursos durante la discusión presupuestaria.
Cultura también conoció la tijera
En Cultura la reducción ya no requiere discutir si existe o no un recorte. El proyecto contempla para el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio $440.518 millones, frente a una base comparable de $489.899 millones en 2026. Son $49.381 millones menos, equivalentes a una caída de 10,1%.
Dentro de esa partida, el Pase Cultural disminuye 50,8%; el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, 17,6%; y el Programa Sitios de Memoria, 25,3%. También existen fuertes reducciones en iniciativas de inversión cultural y patrimonial.
En algunos casos los recursos desaparecen completamente. El proyecto no contempla financiamiento para el programa de Fomento y Desarrollo de Ecosistemas Creativos, que durante 2026 dispuso de $507 millones.
De 25 programas a nueve
Pero el ajuste comenzó antes de conocerse las partidas del Presupuesto. El Ejecutivo revisó según el ministro Quiroz, 677 programas pertenecientes a 23 ministerios y decidió fusionar 25 iniciativas para concentrarlas en nueve programas. El argumento oficial es eliminar duplicidades, mejorar la focalización y hacer más eficiente el gasto público.
Así, las becas Aysén, Patagonia Aysén y Magallanes quedaron agrupadas en Becas Patagonia. Cuatro programas de promoción y prevención en atención primaria fueron reunidos bajo Más Salud en Comunidad. Tres iniciativas del Senadis se integraron en Servicios de Apoyo para la Vida Independiente e Inclusión en la Comunidad y cuatro líneas de la Conadi pasaron al Fondo de
En materia de Desarrollo Indígena, también operó el sistema. Una fusión administrativa no significa necesariamente eliminar prestaciones ni reducir de manera automática los recursos destinados a sus beneficiarios. Pero muestra que la oferta social existente sí está siendo intervenida, reorganizada y, en algunos casos, reducida.
Dato mata el relato
La defensa del Ejecutivo introduce ahora una distinción. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sostiene que los derechos sociales continuarán garantizados y separa esos derechos de los mecanismos utilizados hasta ahora para entregarlos.
Al referirse a eventuales despidos en Educación, fue explícito: “El beneficio es el derecho a educarse”. Y agregó que no debe confundirse ese derecho con una obligación estatal de mantener puestos de trabajo (SIC).
Respecto de Yo Elijo Mi PC, Hacienda sostiene que la revisión de cientos de programas detectó deficiencias que justifican discontinuar algunos de ellos. Sin embargo, consultado específicamente sobre las falencias encontradas en este programa, Quiroz reconoció: “No me acuerdo de este en particular, pero de seguro tenía hallazgos”.
La explicación puede resultar válida como política de eficiencia fiscal. Pero no coincide exactamente con la promesa original. Kast no aseguró que mantendría únicamente los programas bien evaluados. Tampoco dijo que conservaría el monto global destinado al gasto social mientras modificaba los mecanismos utilizados para entregar sus prestaciones. Dijo que no cortaría “ningún beneficio social que hoy exista”.
La promesa entra a La Moneda
El Presupuesto todavía debe ser discutido por el Congreso. Algunas partidas pueden cambiar, otras recuperarse y programas hoy desfinanciados podrían finalmente obtener recursos. Pero una cosa ya resulta difícil de discutir: el ajuste fiscal llegó a los programas y partidas sociales.
Puede hacerlo mediante la eliminación de un programa, una reducción presupuestaria, una fusión administrativa o el traslado de recursos hacia otras prioridades. La discusión política que queda es otra: si aquello resulta compatible con la promesa con que José Antonio Kast llegó a La Moneda.
No era metáfora ni hipérbole. Era una promesa. Y el Presupuesto comenzó a pasarle la cuenta.






