Según un informe del Congreso de EEUU, «las inversiones de la República Popular China en sectores estratégicos y el uso de equipos de compañías con sede en China en el área de infraestructura crítica podrían comprometer la seguridad nacional, la propiedad intelectual y la privacidad de datos de Chile”.
Más aun, el documento apunta a que podrían legislar “para implementar cualquier acuerdo que modifique el TLC” que el país mantiene con esa nación desde 2004.
El texto fue publicado el 1 de septiembre en el sitio web del Congreso de Estados Unidos y reproducido por Ex-Ante para su uso en comisiones parlamentarias.
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Coincide con las negociaciones ante la aplicación de un arancel adicional de 12,5% a múltiples importaciones provenientes de Chile y de otras naciones, aduciendo que el país había fallado en implementar eficazmente mecanismos para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzado.
MINERALES CRÍTICOS
Por lo pronto el documento establece algunos puntos.
Ve con buenos ojos que»los gobiernos de Trump y Kast han buscado restablecer la relación entre Estados Unidos y Chile, la cual se vio algo tensa durante el último año del gobierno de Boric, debido a desacuerdos sobre los aranceles estadounidenses y las operaciones militares en el hemisferio occidental, entre otras diferencias políticas”.
También destaca acuerdos e iniciativas para luchar contra el crimen organizado, fortalecer la cooperación en materias de seguridad regional y desarrollar cadenas de suministro seguras para minerales críticos, donde la adhesión de Chile al Escudo de las Américas es leído en Estados Unidos como un ejemplo para limitar la influencia en la región de China.
Admite también que los aranceles estadounidenses a las importaciones chilenas generan tensiones y «dudas entre miembros del gobierno de Kast y otros observadores chilenos sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio”.
El informe destaca que “sucesivas administraciones estadounidenses han identificado a Chile como socio para el desarrollo de cadenas de suministro seguras y la reducción de la dependencia de EEUU respecto a China en materia de minerales críticos”.
En ese sentido, establece que “en 2025, Chile figuraba entre los principales productores mundiales de cinco de las 60 materias primas minerales declaradas esenciales para la seguridad nacional y la economía de Estados Unidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos». Añade que «Chile tiene el potencial de producir otros minerales críticos, como cobalto y tierras raras”.
EL FANTASMA CHINO
En ese punto cobran relevancia las inversiones de China, durante las últimas décadas, «en sectores estratégicos y el uso de equipos de compañías con sede en China en el área de infraestructura crítica», puesto que «podrían comprometer la seguridad nacional, la propiedad intelectual y la privacidad de datos de Chile”, sostiene el informa para el Congfreso de EEUU.
Acápite aparte es el cable submarino que, en febrero de 2026, redundó en que la revocación de las visas del entonces ministro de Transportes y Telecomunicaciones y de otros dos funcionarios del gobierno de Boric.
En ese sentido recalca que “la administración Kast ha declarado que pretende revisar el cable submarino propuesto a Hong Kong y que planea mantener estrechos lazos tanto con Estados Unidos como con China”.
¿PELIGRA EL TLC?
Según el informe del congreso, en julio pasado el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, «discutieron ‘formas de contrarrestar la influencia adversaria en infraestructura crítica’ durante su primera reunión bilateral, celebrada en Washington, D.C.”.
Sin embargo, advierte, que, “si bien el ministro de Relaciones Exteriores chileno ha caracterizado a Estados Unidos como el principal socio estratégico de Chile, también ha descrito a China como un socio clave y ha afirmado que profundizar las relaciones con la República Popular China es de interés estratégico a largo plazo para Chile”.
El presidente Donald Trump, por su parte, ya ha dicho que “el Congreso podría evaluar el enfoque de la administración Trump respecto de las relaciones económicas entre Estados Unidos y Chile”, expone el texto.
Añade además que «podría analizar cómo el TLC entre Estados Unidos y Chile y los aranceles impuestos por la administración Trump han afectado a las economías de ambos países, al comercio bilateral y a los flujos de inversión, a la competencia de Estados Unidos con China y a la asociación bilateral entre Estados Unidos y Chile”.
También, que “estas evaluaciones podrían servir de base para las decisiones del Congreso”. Y que “el Congreso también podría establecer objetivos de negociación para las conversaciones comerciales con el gobierno chileno y considerar la legislación para implementar cualquier acuerdo que modifique el TLC”.







