Nacional y economía

Aguas cálidas de El Niño alcanzan costas chilenas

Mario López M.

Crédito Meteored Chile
Imágenes satelitales muestran el avance del calentamiento del Pacífico hacia el norte del país. Mientras los científicos anticipan un episodio de intensidad excepcional, advierten que sus consecuencias para Chile todavía no pueden determinarse.

Es un hecho, las aguas cálidas de El Niño alcanzan las costas chilenas provocando el calentamiento del océano Pacífico asociado al fenómeno lo que ya se extiende frente a la zona del norte de Chile. Imágenes satelitales difundidas por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (Senamhi) muestran una extensa franja de aguas con temperaturas superiores a las habituales que avanzó hacia el litoral nacional durante las últimas semanas.

La información representa un nuevo antecedente sobre la evolución del fenómeno climático, cuya intensificación fue advertida el pasado 8 de octubre por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El organismo proyecta que El Niño podría alcanzar su máxima intensidad durante diciembre y mantener condiciones extraordinarias hasta comienzos de 2027.

La novedad está en su expresión geográfica. Mientras las proyecciones internacionales anticipan un calentamiento excepcional del Pacífico ecuatorial, los mapas recientes muestran cómo las anomalías térmicas se extienden por el Pacífico oriental, frente a las costas sudamericanas.

Imágenes muestran avance del calentamiento

La comparación de imágenes satelitales del 30 de septiembre y el 14 de octubre permite observar la expansión de las aguas cálidas. Inicialmente, las anomalías aparecían concentradas frente a Ecuador y Perú, pero posteriormente se extendieron hacia el norte chileno y sectores del océano ubicados más al sureste.

En algunas áreas del Pacífico oriental, las temperaturas superficiales del mar superan en más de tres grados Celsius los valores habituales para esta época del año.

Este calentamiento forma parte de El Niño, fenómeno natural que se produce cuando cambian las condiciones de circulación oceánica y atmosférica del Pacífico tropical. Entre sus características está el debilitamiento de los vientos alisios, que favorece la acumulación y desplazamiento de aguas cálidas hacia Sudamérica.

Los especialistas también siguen el desarrollo de una onda Kelvin oceánica, que transporta alteraciones de temperatura y nivel del mar a través de grandes distancias. A diferencia de un tsunami, no corresponde a una ola destructiva que avanza sobre la superficie, sino a un proceso de propagación dentro del océano.

Qué es El Niño y cómo se diferencia de La Niña

El Niño es un fenómeno climático natural que se origina en el océano Pacífico tropical y puede modificar las temperaturas y precipitaciones de distintas regiones del planeta, incluido Chile. Forma parte de un ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que presenta una fase cálida, otra fría y períodos de condiciones neutras.

En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas superficiales cálidas hacia el oeste del Pacífico. Durante El Niño, esos vientos se debilitan y favorecen el desplazamiento del agua cálida hacia Sudamérica. Esto altera la circulación atmosférica y puede reducir el ascenso de aguas frías, ricas en nutrientes, que sostienen parte de la productividad marina.

La Niña representa la fase opuesta. Los vientos alisios se intensifican, las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se enfrían y se favorece el ascenso de aguas profundas frente a Sudamérica.

En Chile central, El Niño suele favorecer inviernos más lluviosos, mientras La Niña se asocia generalmente con precipitaciones inferiores al promedio. Sin embargo, ninguna de estas relaciones es automática: la intensidad del fenómeno, la época del año y otras condiciones atmosféricas pueden modificar sus efectos.

Los anteriores episodios y sus consecuencias en Chile

Chile ha experimentado varios episodios intensos de El Niño. Entre los más relevantes de las últimas décadas figuran los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, que produjeron alteraciones climáticas y consecuencias para distintas actividades económicas.

El episodio de 1997 constituye uno de los ejemplos más ilustrativos. Según el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), las precipitaciones en Chile central alcanzaron entre dos y tres veces sus valores habituales. En Santiago se acumularon más de 700 milímetros de lluvia durante ese año, mientras que en 1998, bajo condiciones de La Niña, el registro descendió a menos de 100 milímetros.

Pero no todos los episodios intensos se comportaron de la misma manera. En 2015, pese a desarrollarse uno de los fenómenos de El Niño más fuertes registrados, Chile central terminó el año con déficit de precipitaciones. El calentamiento oceánico no logró revertir la mega sequía que afectaba al país.

Más recientemente, El Niño de 2023-2024 favoreció condiciones lluviosas durante el invierno de 2023 en la zona centro-sur. El fenómeno contribuyó a interrumpir temporalmente la persistencia de años secos, aunque no eliminó los problemas estructurales de disponibilidad de agua.

Los efectos tampoco se limitan a las precipitaciones. El calentamiento del océano puede alterar la distribución de especies marinas y afectar la pesca. Los cambios climáticos asociados también pueden repercutir en la agricultura, la infraestructura y otras actividades productivas.

Estos antecedentes muestran por qué la intensidad del fenómeno previsto para fines de 2026 merece especial atención. Sin embargo, también advierten que no es posible anticipar sus consecuencias para Chile utilizando únicamente la temperatura del océano o los resultados de episodios anteriores.

Un fenómeno que podría alcanzar intensidad histórica

Las proyecciones internacionales apuntan a un episodio excepcional. La OMM estima que las anomalías térmicas del Pacífico ecuatorial podrían alcanzar aproximadamente 3,7 grados Celsius durante el trimestre octubre-diciembre. De confirmarse, esa cifra superaría los registros asociados al intenso episodio de 2015-2016. Sin embargo, todavía se trata de una proyección y no de un récord establecido.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) también ha informado una elevada probabilidad de que El Niño mantenga condiciones fuertes o muy fuertes durante los primeros meses de 2027.

La magnitud del calentamiento ha llevado a algunos especialistas y medios a utilizar denominaciones como «Super Niño». No obstante, esa expresión es coloquial y no corresponde a una categoría meteorológica oficial.

Un Niño intenso no garantiza lluvias abundantes

Aunque El Niño suele asociarse con mayores precipitaciones en la zona central de Chile, la relación no es automática. Su influencia depende de la época del año y de otros factores atmosféricos que determinan el desplazamiento de los sistemas frontales.

Investigaciones del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) han mostrado que la relación entre El Niño y las lluvias de Chile central se ha debilitado durante las últimas décadas. Por eso, un calentamiento récord del Pacífico no permite anticipar por sí solo inundaciones, aluviones o un invierno especialmente lluvioso en 2027.

Qué riesgos deben observarse en Chile

El avance de las aguas cálidas abre interrogantes sobre sus posibles efectos en los ecosistemas marinos y las actividades que dependen del océano. Las alteraciones de temperatura pueden modificar la distribución de especies, la disponibilidad de nutrientes y las condiciones de productividad pesquera.

En el ámbito climático, los especialistas deberán seguir la evolución de las temperaturas y los patrones de precipitación. El máximo de intensidad previsto para diciembre coincide con el inicio del verano austral, mientras que los efectos sobre las lluvias del próximo invierno siguen sujetos a una considerable incertidumbre.

La vigilancia científica será especialmente importante durante los próximos meses. Las imágenes satelitales permiten identificar el avance del calentamiento, pero no bastan para establecer todas sus consecuencias ambientales o económicas.

El Niño ya muestra señales de su expansión frente al territorio chileno. Lo que todavía está por determinarse es cómo responderán el océano, la atmósfera y los distintos territorios del país ante un episodio que podría alcanzar una intensidad histórica.

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