Política

Miles marcharon en Santiago a siete años del 18-O

Imagen de redes sociales
La conmemoración reunió a organizaciones sociales, familias y manifestantes en el centro de la capital. La jornada estuvo marcada por un amplio operativo policial, uso de carros lanzaaguas y lanzagases, además de incidentes protagonizados por grupos de encapuchados.

Miles marcharon en Santiago a siete años del 18-O en una manifestación familiar y pacífica. La reunión no autorizada, solo fue empañada por un pequeño grupo de exaltados y la fuerte acción de carabineros que encajonó a los manifestantes con el fin de disolverlos.

Los asistentes a la manifestación se reunieron este domingo en el centro de Santiago para conmemorar el séptimo aniversario del estallido social del 18 de octubre de 2019. La movilización, que no contaba con autorización de la Delegación Presidencial Metropolitana, congregó a organizaciones sociales, trabajadores, estudiantes y ciudadanos que recordaron las demandas que marcaron las protestas de hace siete años.

La manifestación comenzó pacíficamente y avanzó por distintos sectores del centro de la capital, principalmente Plaza Baquedano y la Alameda. Durante la jornada se desarrollaron actividades culturales y expresiones colectivas que recordaron las movilizaciones de 2019.

Según estimaciones de Carabineros, participaron entre 2.500 y 2.800 personas. La institución desplegó un amplio contingente policial desde las 10:00 horas, antes del inicio de los desplazamientos masivos.

Una conmemoración con presencia ciudadana

La convocatoria reunió a organizaciones sociales, estudiantiles y de trabajadores que reivindicaron demandas económicas, políticas y sociales asociadas al estallido de 2019. Entre las agrupaciones convocantes figuraron la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores, la Plataforma Anticapitalista Vereda Sur y la Asamblea Popular Antifascista.

También se registraron batucadas y actividades culturales en las inmediaciones del Centro Cultural Gabriela Mistral, mientras distintos grupos de manifestantes se desplazaban por la Alameda. La movilización recordó un proceso que abrió un período de profundas transformaciones y controversias en la sociedad chilena. Siete años después, las interpretaciones sobre sus causas, consecuencias y demandas pendientes siguen formando parte del debate público.

Amplio despliegue y dispersión policial

El operativo de Carabineros incluyó personal de Control de Orden Público, carros lanzaaguas, vehículos lanzagases y restricciones de desplazamiento en distintos puntos del centro de Santiago. Según el relato de un periodista de Está Pasando que presenció la jornada, el despliegue policial fue intenso y coordinado. El reportero describió situaciones en que grupos de manifestantes quedaron confinados entre calles, mientras los efectivos policiales utilizaron agua y gases para dispersarlos.

La observación en terreno permite incorporar una dimensión de la jornada que no aparece reflejada en los balances de detenidos: las condiciones en que se desarrolló el operativo y sus efectos sobre quienes participaban en la manifestación.

Cooperativa también informó que la intervención de carros lanzaaguas y lanzagases provocó la  dispersión de asistentes y redujo la concentración de personas en los sectores intervenidos. Antes de la movilización, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, había anunciado que la respuesta policial ante eventuales hechos de violencia sería intensa, dentro del marco legal.

La magnitud del despliegue y las circunstancias específicas de las intervenciones policiales constituyen antecedentes relevantes para evaluar el desarrollo de la jornada, sin que la existencia de incidentes permita atribuir conductas violentas al conjunto de los manifestantes.

Incidentes y balance preliminar

Durante la marcha también se registraron enfrentamientos entre grupos de encapuchados y funcionarios de Carabineros. El jefe de la Zona Metropolitana de la institución, general inspector Manuel Cifuentes Quezada, afirmó que algunos participantes lanzaron objetos contundentes y artefactos incendiarios contra efectivos policiales.

La autoridad entregó un balance preliminar de 29 personas detenidas por distintos hechos, entre ellos el lanzamiento de un artefacto incendiario, un robo con violencia y daños a cámaras de seguridad.  Carabineros informó además de funcionarios lesionados, aunque al momento del reporte no disponía de una cifra definitiva.

Los incidentes motivaron cierres temporales de estaciones del Metro y desvíos de tránsito en el eje Alameda. Las restricciones afectaron, entre otros puntos, a las estaciones Universidad Católica y Santa Lucía.

El derecho a manifestarse y el orden público

La ausencia de autorización administrativa fue uno de los elementos destacados por las autoridades durante la jornada. Sin embargo, el carácter no autorizado de una marcha no equivale, por sí solo, a que todos sus participantes hayan cometido actos violentos.

La libertad de reunión pacífica constituye un derecho fundamental. Su ejercicio puede estar sujeto a regulaciones legales, mientras las actuaciones policiales deben ajustarse a criterios de legalidad, necesidad y proporcionalidad.

En ese contexto, corresponde distinguir entre las acciones de quienes protagonizaron enfrentamientos y la participación de quienes asistieron pacíficamente a la conmemoración.

El séptimo aniversario del 18-O volvió a reunir en las calles a personas que mantienen vivas las demandas y memorias de 2019. También dejó interrogantes sobre la manera en que las autoridades administran el orden público frente a manifestaciones masivas.

La jornada no puede resumirse únicamente en el número de detenidos o en los incidentes registrados. También estuvo marcada por una expresión ciudadana de memoria y protesta, y por un despliegue policial cuya ejecución merece ser examinada con el mismo rigor que las conductas de los manifestantes.

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