La demanda de respuestas frente a la delincuencia y las dificultades económicas comienza a desgastar a varios gobiernos de derecha en América Latina. Tras ganar elecciones con promesas de orden, crecimiento y cambios profundos, sus mandatarios enfrentan una ciudadanía que reclama resultados concretos.
Según un reporte de AFP, los sondeos en Perú, Colombia, Chile y Argentina reflejan una disminución del respaldo a sus presidentes. El escenario se configura a días de unas elecciones que podrían devolver a la derecha al poder en Brasil.
En Perú, una encuesta de Ipsos situó la aprobación de Keiko Fujimori en un 40%, frente al 57% que registraba cuando asumió en agosto. En Colombia, Abelardo de la Espriella perdió más de tres puntos de apoyo durante su primer mes de gobierno.
En Chile, la última medición de Cadem citada en el artículo ubicó a José Antonio Kast en un 30% de aprobación, su nivel más bajo desde el inicio de su mandato en marzo. El argentino Javier Milei también enfrenta sus menores niveles de respaldo cuando falta un año para que busque la reelección.
LAS EXPECTATIVAS PRESIONAN A LOS GOBIERNOS
Para Michael Shifter, investigador del centro de estudios Inter-American Dialogue, parte del desgaste responde a promesas que generaron expectativas difíciles de satisfacer en plazos breves.
El analista explicó a AFP que los ciudadanos esperan soluciones rápidas a problemas complejos. También advirtió que esa frustración podría afectar a administraciones de izquierda, por lo que el fenómeno no necesariamente responde a un rechazo ideológico.
La presión se manifiesta igualmente en Bolivia. Rodrigo Paz llegó al poder como una alternativa moderada y cercana al empresariado, después de casi dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo.
Sin embargo, a seis meses de asumir, enfrentó bloqueos y protestas que exigían su renuncia. Entre los principales motivos del descontento figura la persistente escasez de combustible.
SEGURIDAD: LA PRINCIPAL PRUEBA
En Perú, la demanda de medidas contra las extorsiones concentra parte de la frustración ciudadana. Guillermo Loli, director de encuestas de opinión de Ipsos Perú, señaló que resolver una crisis acumulada durante años requiere tiempo, aunque la población espera señales visibles de avance.
La misma exigencia atraviesa a otros países donde el combate al crimen organizado ocupó un lugar central en las campañas electorales.
Una encuesta de AmericasBarometer, aplicada a más de 25.000 personas en 21 países, también identificó un respaldo débil a los gobernantes de ocho países que participan en la alianza Escudo de las Américas, impulsada por Donald Trump.
BUKELE CONSERVA UN RESPALDO EXCEPCIONAL
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, se distancia de esa tendencia con un 83% de aprobación, según AmericasBarometer. Su respaldo está asociado a la reducción de la criminalidad tras la ofensiva contra las pandillas.
Esa política ha llevado al encarcelamiento de más de 90.000 sospechosos bajo un régimen de excepción cuestionado por organizaciones de derechos humanos debido a graves abusos.
Shifter considera que el caso salvadoreño constituye una excepción y duda de que sus resultados puedan reproducirse frente a las redes del crimen transnacional que actúan en otros países latinoamericanos.






