Hace exactamente un mes, en Tennessee, Estados Unidos, Christa Pike, condenada a muerte desde hacía 40 años, inexplicablemente sobrevivió a dos inyecciones letales y, ahora, escribió un comunicado donde habló sobre su fallida ejecución, el dolor físico y mental constante que siente, y sus intento por explicarse por qué no murió en el momento en que sentía que estaba preparada para hacerlo.
Fue sentenciada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1985 en Knoxville. En ese entonces ella tenía 18 años; su víctima, 19. ¿El motivo? Celos.
En su escrito la mujer expuso que cuando entró a la cámara de ejecución lo hizo «preparada para morir» y que hizo «las paces conmigo mismo», publicó el medio local The Tennessean.
Lea también: Bloque de Netanyahu no logra mayoría absoluta
«Varios días después, desperté sola en un hospital, confundida y con dolor. Desde aquella noche, no ha habido un solo momento en que no haya sentido dolor», relató Christa Pike.
«Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar. Y el dolor no es sólo físico, hay dolor en mi mente y en mi alma», agregó.
Afirmó también que «no había pensado en la vida más allá de aquella noche, y estoy profundamente dolida de la incompetencia que ha puesto a tantas personas en esta terrible situación».
Expuso que sigue «pensando en la familia de mi víctima y en el terrible dolor y la pérdida que han sufrido».
«SANAR NO ES LO MISMO QUE ESTAR BIEN»
«Me estoy recuperando y sé que me estoy fortaleciendo», añadió, pero aclaró que «sanar no es lo mismo que estar bien».
«Desde aquella noche, he permanecido prácticamente aislada en la enfermería de la prisión, lejos de otras personas y de las relaciones humanas que tanto significan para mí. Ese aislamiento conlleva su propio tipo de dolor», expresó Pike.
Aseguró que busca «un sentido a lo que me ha sucedido».
«Algo que me ha dado fuerza es el extraordinario amor y apoyo que he recibido de personas de todo el mundo. Me siento abrumada por la bondad y las oraciones de personas que conozco desde hace años y de completos desconocidos». añadió.
UN DÍA A LA VEZ
«No sé cómo sobreviví a esa noche. No sé qué me depara el futuro. Algunos días, encontrar la esperanza es más difícil que otros. Por ahora, intento sanar, un día a la vez. Y me aferro al amor y la bondad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola», cerró.
Christa Pike permanece en el Centro de Rehabilitación Debra K. Johnson en Nashville, donde ha estado recluida los últimos 30 años. Según detallaron en el medio citado, la mujer sigue recibiendo atención médica en la enfermería de la prisión.
Christa Pike confiesa por primera vez cómo fue sobrevivir a dos inyecciones letales y agradece el apoyo: «Curarse no es lo mismo que estar bien»
https://t.co/10d6yvLfh9— Informativos Telecinco (@informativost5) October 30, 2026






