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Cristiano Ronaldo: el niño que soñó con Portugal y terminó conquistando el mundo

Javiera Sanzana

Periodista

Cristiano
Foto: Pinterest
«Hoy mi viaje con la selección nacional llega a su fin», fue parte del mensaje con el que comunicó su decisión.

Después de 23 años, 234 partidos y 146 goles, Cristiano Ronaldo le dice adiós a la selección que lo vio crecer, lo convirtió en capitán y lo acompañó a escribir algunas de las páginas más inolvidables del fútbol.

Lea también: Cristiano Ronaldo y su último Mundial: la leyenda que no quiere despedirse

Pero detrás del futbolista de los millones de seguidores, los cinco Balones de Oro y los récords que parecen imposibles, existe una historia mucho más humana: la de un niño que conoció las dificultades, que extrañó a su familia, que aprendió a luchar por sus sueños y que nunca olvidó de dónde venía.

Hay despedidas que no caben en una cancha de fútbol. Y esta es una de ellas.

Este 5 de noviembre de 2026, Cristiano Ronaldo anunció que su camino con la selección de Portugal había llegado a su fin. A sus 41 años, el delantero decidió entregar la camiseta número 7 que defendió durante más de dos décadas y cerrar una historia que comenzó en agosto de 2003, cuando apenas tenía 18 años.

No se trata simplemente del retiro internacional de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Es el final de una historia que atravesó generaciones, que unió a millones de personas frente a una pantalla y que convirtió a un joven nacido en una pequeña isla portuguesa en un símbolo de orgullo para todo un país.

«Hoy mi viaje con la selección nacional llega a su fin», fue parte del mensaje con el que comunicó su decisión. Y aunque las palabras fueron suficientes para confirmar la noticia, probablemente ninguna despedida alcance para resumir todo lo que significó Portugal en su vida.

Porque antes de ser Cristiano Ronaldo, el capitán, el goleador y la leyenda, fue simplemente Cristiano. Un niño de Madeira que corría detrás de una pelota y que tenía un sueño demasiado grande para el lugar en el que había nacido.

DE UNA INFANCIA HUMILDE A UN SUEÑO QUE PARECÍA IMPOSIBLE

Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro nació el 5 de febrero de 1985 en Funchal, en la isla de Madeira, Portugal. Fue el menor de cuatro hermanos y creció en una familia humilde, lejos de los lujos que hoy forman parte de su vida.

Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas. Compartía habitación con sus hermanos y conoció desde pequeño lo que significaba vivir con recursos limitados. Su madre, Maria Dolores dos Santos Aveiro, trabajaba como cocinera y empleada de limpieza para sacar adelante a su familia, mientras que su padre, José Dinis Aveiro, trabajaba, entre otras cosas, como encargado de equipamiento de un club de fútbol local.

No había grandes comodidades, pero sí una pasión que parecía acompañarlo desde siempre: el fútbol.

Cristiano encontraba en una pelota la posibilidad de imaginar otro futuro. Jugaba en su barrio, en la escuela y en cualquier lugar donde pudiera hacerlo. Era inquieto, competitivo y tenía una determinación que incluso a esa edad llamaba la atención.

Sin embargo, perseguir ese sueño también significó hacer sacrificios enormes.

SUS INICIOS

Cuando tenía apenas 12 años dejó Madeira para trasladarse a Lisboa e incorporarse a las divisiones inferiores del Sporting de Portugal. Tuvo que separarse de su madre, sus hermanos y todo lo que conocía para comenzar una vida completamente distinta.

Aquella decisión no fue sencilla. Era un niño lejos de casa, enfrentándose a la soledad, a la exigencia deportiva y a la nostalgia de su familia. En distintas ocasiones se ha recordado lo difícil que fue para él adaptarse a esa nueva etapa, especialmente por las burlas que recibía debido a su acento madeirense.

Pero no se rindió.

A los 14 años decidió abandonar sus estudios para concentrarse en el fútbol y, poco después, enfrentó otro desafío: una intervención médica por una afección cardíaca que amenazaba con alejarlo de las canchas.

La operación fue exitosa y pudo regresar a entrenar.

Su historia comenzaba a tomar velocidad. El niño que había dejado su hogar para perseguir una oportunidad estaba cada vez más cerca de conseguirla.

La FIFA ha recordado precisamente esos primeros años como parte fundamental de su legado: una infancia humilde, una partida temprana de su hogar y una determinación que terminaría transformando su destino.

EL HIJO QUE NUNCA OLVIDÓ A SU MADRE

Si hay una persona que ocupa un lugar fundamental en la historia de Cristiano Ronaldo, es su madre.

Maria Dolores fue una de las grandes protagonistas de su camino. Trabajó incansablemente para sacar adelante a sus hijos y acompañó a Cristiano cuando todavía no existían los contratos millonarios, las marcas internacionales ni los estadios llenos de admiradores.

Ella conoció al niño que soñaba con ser futbolista antes de que el mundo conociera a CR7.

Cristiano ha expresado en numerosas ocasiones su admiración y agradecimiento hacia ella. No ha ocultado lo importante que fue su sacrificio ni cuánto significó tenerla cerca durante los momentos más difíciles de su carrera.

Y también hubo ausencias que marcaron profundamente su vida.

Su padre, José Dinis Aveiro, falleció en septiembre de 2005, cuando Cristiano tenía apenas 20 años. Murió a los 52 años debido a una enfermedad hepática relacionada con el consumo de alcohol.

No alcanzó a ver a su hijo levantar la Eurocopa, conquistar cinco Balones de Oro ni convertirse en una de las figuras deportivas más reconocidas del planeta.

Esa ausencia lo acompañaría durante toda su trayectoria. Cristiano alcanzó una fama extraordinaria, pero hubo triunfos que no pudo compartir con una de las personas que estuvieron presentes en sus primeros pasos.

Quizás por eso su relación con su madre adquiere un significado tan especial. Porque detrás de cada celebración, de cada fotografía familiar y de cada homenaje, existe el recuerdo de una mujer que creyó en él cuando todavía era solamente un niño con un sueño.

EL HOMBRE QUE CONSTRUYÓ UNA FAMILIA COMO LA QUE SIEMPRE QUISO

Fuera de las canchas, Cristiano Ronaldo ha construido uno de los capítulos más importantes de su vida: su familia.

Es padre de cinco hijos y ha compartido públicamente el profundo amor que siente por ellos, convirtiendo la paternidad en una parte esencial de su identidad.

Su hijo mayor, Cristiano Ronaldo Jr., nació en 2010. En 2017 llegaron los mellizos Eva y Mateo, y ese mismo año nació Alana Martina, su hija junto a Georgina Rodríguez. En abril de 2022, la pareja recibió a sus mellizos, Bella Esmeralda y Ángel. Lamentablemente, Ángel falleció durante el parto, una pérdida profundamente dolorosa para ambos.

Cristiano y Georgina han hablado públicamente del difícil momento que significó despedirse de uno de sus hijos y de cómo debieron encontrar fuerzas para continuar por el bienestar de su familia.

En ese doloroso episodio también se pudo conocer una faceta mucho más íntima del futbolista: la de un padre que, pese a la fama y a los millones, tuvo que enfrentarse a una pérdida que ningún éxito puede compensar.

SU COMPAÑERA DE VIDA

Georgina Rodríguez se convirtió en su compañera de vida. Se conocieron en 2016, cuando ella trabajaba en una tienda de Gucci en Madrid. Con el paso de los años construyeron una familia y una relación que han compartido en parte con el mundo. En agosto de 2025 anunciaron su compromiso matrimonial.

Ronaldo ha hablado en distintas ocasiones de la importancia de estar presente para sus hijos, acompañarlos y entregarles oportunidades que él no siempre tuvo durante su infancia.

Hay algo especialmente significativo en esa historia: el niño que tuvo que abandonar su hogar a los 12 años para perseguir un sueño hoy tiene la posibilidad de construir un hogar para sus propios hijos.

Quizás esa sea una de las victorias más personales de su vida.

Porque puede ganar todos los trofeos del mundo, pero cuando se trata de su familia, el fútbol deja de ser lo más importante.

UNA CARRERA QUE CONVIRTIÓ LOS SUEÑOS EN RÉCORDS

La carrera de Cristiano Ronaldo es una de esas trayectorias que parecen difíciles de repetir.

Su explosión internacional llegó en el Sporting de Lisboa, pero fue su paso por el Manchester United el que lo presentó ante el mundo como una de las grandes figuras de su generación.

En Inglaterra ganó tres títulos de Premier League, una Champions League y su primer Balón de Oro, en 2008. Su velocidad, capacidad goleadora, habilidad individual y ambición competitiva lo transformaron en una estrella mundial.

En 2009 llegó al Real Madrid, donde escribió algunos de los capítulos más extraordinarios de su carrera.

Durante nueve temporadas se convirtió en el máximo goleador histórico del club, con 450 goles en 438 partidos oficiales. Ganó cuatro Champions League, dos títulos de LaLiga, dos Copas del Rey y numerosos reconocimientos individuales.

Fue en Madrid donde consolidó una rivalidad deportiva histórica con Lionel Messi, una competencia que durante años mantuvo al mundo del fútbol pendiente de cada partido, cada gol y cada nuevo récord.

Posteriormente llegó a Juventus, donde conquistó dos títulos de Serie A, antes de regresar al Manchester United y comenzar una nueva etapa en Al Nassr, de Arabia Saudita.

Su recorrido por distintas ligas demostró una capacidad de adaptación extraordinaria y una longevidad deportiva poco habitual.

RECONOCIMIENTOS

Entre sus principales reconocimientos individuales y colectivos destacan:

• Cinco Balones de Oro: 2008, 2013, 2014, 2016 y 2017.
• Cinco títulos de UEFA Champions League: uno con Manchester United y cuatro con Real Madrid.
• Cuatro Botas de Oro europeas.
• Dos premios The Best de la FIFA: 2016 y 2017.
• Un premio Puskás de la FIFA: 2009.
• Tres títulos de Premier League.
• Dos títulos de LaLiga.
• Dos títulos de Serie A.
• Una Eurocopa y dos Ligas de Naciones con Portugal.
• Numerosos premios como máximo goleador, mejor jugador y miembro de equipos ideales de distintas competiciones.

Su paso por el Real Madrid también dejó una marca histórica en la Champions League: anotó 17 goles durante la temporada 2013-2014, un récord para una sola edición que ayudó al club a conquistar su décima Copa de Europa.

Pero hay un detalle que hace todavía más impresionante su carrera: su capacidad para mantenerse competitivo durante más de dos décadas.

Mientras otros futbolistas veían acercarse el final de sus trayectorias, Ronaldo continuaba entrenando, cuidando su alimentación, perfeccionando su condición física y buscando nuevas metas.

985 GOLES Y UN ÚLTIMO SUEÑO: ALCANZAR LOS MIL

Como si su historia todavía necesitara nuevos capítulos, Cristiano Ronaldo continúa ampliando una estadística que parece sacada de otra época. El pasado 29 de octubre, tras marcar un triplete en la victoria de Al Nassr por 5-3 frente a Al-Kholood, alcanzó oficialmente los 985 goles en su carrera profesional, quedando a solamente 15 tantos de una cifra que parecía impensada: los 1.000 goles.

El registro contempla sus anotaciones tanto a nivel de clubes como con la selección portuguesa, y refleja una capacidad goleadora extraordinaria que se ha mantenido durante más de dos décadas.

DISTRIBUCIÓN HISTÓRICA

Su distribución histórica por equipos es la siguiente:

• Real Madrid: 450 goles.
• Manchester United: 145 goles.
• Selección de Portugal: 146 goles.
• Juventus: 101 goles.
• Al-Nassr: 138 goles.
• Sporting de Lisboa: 5 goles.

En la temporada 2026-2027, el portugués continúa demostrando que la edad no ha detenido su capacidad para marcar diferencias. Con Al-Nassr registra ocho goles en nueve partidos de la Liga Profesional Saudí y una anotación en dos encuentros de la Liga de Campeones Élite de la AFC, para un total de nueve tantos en la temporada según el registro actualizado al 30 de octubre.

Su reciente triplete frente a Al-Kholood fue especialmente significativo: no solamente permitió que su equipo consiguiera una importante victoria, sino que también lo acercó a una de las metas más extraordinarias que todavía persigue.

A sus 41 años, Cristiano no parece dispuesto a despedirse de los grandes desafíos. Aunque ya anunció el final de su camino con la selección portuguesa, todavía tiene una cuenta pendiente con el fútbol: alcanzar los mil goles oficiales.

Y si algo ha demostrado durante toda su trayectoria es que nunca ha sido un hombre que se conforme con lo conseguido.

985 goles. Más de dos décadas de historia. Una carrera que atraviesa generaciones y un último gran desafío que todavía espera por él.

Porque incluso después de haberlo ganado casi todo, Cristiano Ronaldo sigue persiguiendo un sueño.

PORTUGAL: EL AMOR QUE LLEVÓ EN LA CAMISETA NÚMERO 7

Si existe una camiseta que marcó la vida de Cristiano Ronaldo, es la de Portugal.

Debutó con la selección absoluta el 20 de agosto de 2003, en un encuentro frente a Kazajistán. Tenía 18 años y comenzaba un recorrido que se extendería durante 23 años.

En 2004 disputó su primera Eurocopa. Portugal llegó a la final, pero perdió frente a Grecia. Aquel torneo también dejó una de las imágenes más recordadas de su juventud: un Cristiano muy joven llorando después de perder una final que soñaba con ganar.

Todavía tendría que esperar.

En 2006 disputó su primer Mundial, en Alemania. Después llegaron Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y Norteamérica 2026. Se convirtió en el primer futbolista en marcar en seis ediciones diferentes de una Copa del Mundo masculina.

Pero si hay un momento que representa su historia con Portugal, es el 10 de julio de 2016.

Ese día, en París, la selección portuguesa disputó la final de la Eurocopa frente a Francia. Cristiano sufrió una lesión durante el encuentro y tuvo que abandonar el terreno de juego entre lágrimas.

Desde la banda, con una rodilla lesionada, siguió alentando a sus compañeros, dando instrucciones y viviendo cada minuto como si todavía estuviera dentro de la cancha.

Portugal ganó 1-0 en la prórroga gracias al gol de Éder.

Y entonces ocurrió algo que durante generaciones había parecido imposible: Portugal era campeón de Europa por primera vez.

Cristiano levantó el trofeo junto a sus compañeros. Aquel título no fue solamente una conquista deportiva; fue la recompensa de años de intentos, frustraciones y sueños compartidos.

UEFA

En 2019 volvió a celebrar con su país al ganar la primera edición de la UEFA Nations League. En 2025 repitió la hazaña y consiguió su segundo título en esta competición.

Su historia con Portugal también quedó marcada por cifras extraordinarias:

• 234 partidos internacionales.
• 146 goles con la selección.
• Máximo goleador histórico del fútbol masculino de selecciones.
• Futbolista con más partidos disputados en la historia de las selecciones masculinas.
• Seis participaciones en Copas del Mundo.
• 11 goles mundialistas.
• Una Eurocopa y dos Ligas de Naciones.

Son números que explican una parte de su grandeza, pero no alcanzan para describir lo que significó verlo defender esos colores.

Porque Cristiano no solamente llevó la camiseta de Portugal: durante años fue el rostro, el capitán y el principal referente de una generación entera.

UN CORAZÓN QUE TAMBIÉN HA QUERIDO AYUDAR FUERA DE LA CANCHA

Hay una faceta de Cristiano Ronaldo que muchas veces queda detrás de sus goles, sus récords y su exposición mediática: su trabajo solidario.

A lo largo de su carrera ha participado en distintas iniciativas humanitarias, ha colaborado con organizaciones dedicadas a la infancia y ha realizado aportes económicos a causas sociales y médicas.

Una de las historias más conocidas tiene relación con una decisión muy particular: Cristiano no tiene tatuajes.

En un mundo del fútbol donde los tatuajes son habituales entre los deportistas, él decidió mantener su piel sin tinta. ¿La razón? Poder donar sangre con regularidad.

El propio futbolista explicó que no se tatuaba porque quería continuar donando sangre. Es una decisión vinculada a su compromiso con esta práctica, ya que realizarse un tatuaje puede implicar un período de espera antes de volver a donar, según las normas sanitarias de cada país.

También se convirtió en donante de médula ósea después de conocer la situación de salud del hijo de su compañero de selección Carlos Martins, quien fue diagnosticado con leucemia.

Cristiano decidió involucrarse y ayudar. A partir de esa experiencia también habló públicamente sobre la importancia de la donación de médula y de cómo un gesto de este tipo puede cambiar la vida de otra persona.

COMPROMISO SOLIDARIO

Su compromiso solidario también se ha manifestado de otras maneras:

• Save the Children: ha colaborado con la organización en iniciativas destinadas a proteger a niños que viven en condiciones vulnerables.
• UNICEF y World Vision: ha participado en campañas y acciones de apoyo humanitario.
• Ayuda médica: ha contribuido a financiar tratamientos y necesidades médicas de personas, incluidos niños con enfermedades graves.
• Subastas solidarias: ha puesto objetos deportivos y reconocimientos a disposición de iniciativas benéficas para recaudar fondos.
• Ayuda ante emergencias: ha apoyado distintas causas humanitarias y comunidades afectadas por situaciones de emergencia.

Entre los gestos que han sido recogidos por la prensa se encuentra la subasta de una réplica de su Balón de Oro de 2013, cuyos fondos se destinaron a una iniciativa de Make-A-Wish.

También se ha informado sobre sus aportes a niños enfermos y su colaboración con causas vinculadas a la infancia y la salud.

Es importante señalar que no existe un registro público auditado que permita establecer una cifra total y definitiva de todas sus donaciones. Muchas de sus colaboraciones han sido privadas y las cantidades que circulan en internet no siempre tienen respaldo verificable.

Pero hay algo que sí está documentado: su compromiso con la donación de sangre, su participación como donante de médula ósea y sus colaboraciones con organizaciones humanitarias.

Y quizás lo más bonito de esta historia sea precisamente eso: un hombre que sabe lo que significa crecer con dificultades y que ha utilizado parte de sus recursos y su reconocimiento para ayudar a otras personas.

EL LEGADO DE UN HOMBRE QUE APRENDIÓ A LEVANTARSE

Cristiano Ronaldo también ha sido un personaje de contrastes.

Su personalidad competitiva, su ambición y su exigencia han generado admiración, críticas y debates durante toda su carrera. Ha conocido la gloria, pero también las derrotas, las eliminaciones dolorosas y las críticas de quienes esperaban siempre algo más de él.

Y probablemente esa sea una de las características que mejor explican su trayectoria: nunca pareció conformarse.

Ha llorado después de perder finales, ha celebrado goles como si fueran los primeros de su vida y ha soportado la presión de ser una de las figuras más observadas del deporte mundial.

Su historia también estuvo atravesada por la muerte de su padre, la enfermedad de su madre, la distancia de su familia durante su adolescencia y la pérdida de uno de sus hijos.

No todas las batallas se ganan levantando un trofeo.

Hay momentos de la vida en los que ni el dinero, ni la fama, ni los millones de seguidores pueden evitar el dolor. Y, aunque el mundo lo haya conocido principalmente por su fortaleza física y mental, Cristiano también ha mostrado públicamente sus momentos de vulnerabilidad.

Quizás por eso su historia conecta con tantas personas. Porque detrás del deportista existe alguien que ha tenido que aprender a convivir con las ausencias, las responsabilidades y las expectativas de millones de personas.

LA DESPEDIDA DE UNA CAMISETA, NO DEL FÚTBOL

El anuncio de este 5 de noviembre marca el cierre de una etapa irrepetible.

Después de 23 años, Cristiano Ronaldo dejará de representar a Portugal dentro del terreno de juego. La camiseta número 7 pasará a nuevas generaciones y otros futbolistas tendrán la responsabilidad de continuar defendiendo los colores de su país.

Su último gran torneo fue el Mundial de 2026, donde volvió a dejar su nombre en la historia al marcar en una sexta Copa del Mundo.

Pero su retiro internacional no significa que abandone el fútbol profesional. Ronaldo continuará jugando a nivel de clubes con Al Nassr, por lo que todavía podremos verlo competir y perseguir nuevos objetivos.

Su despedida llega después de una trayectoria que comenzó cuando el fútbol todavía era muy diferente, cuando las redes sociales no tenían el protagonismo actual y cuando un joven portugués comenzaba a llamar la atención por su talento.

Hoy, ese joven es una leyenda.

La Federación Portuguesa de Fútbol y los organismos internacionales han reconocido la dimensión de su legado. Y aunque los récords algún día puedan ser superados, hay momentos que permanecerán para siempre en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de vivirlos.

PORQUE HAY SUEÑOS QUE NUNCA DEJAN DE SER DE UN NIÑO

Quizás, cuando Cristiano Ronaldo comenzó a jugar al fútbol en Madeira, jamás imaginó que algún día millones de personas cantarían su nombre.

Probablemente tampoco imaginó que tendría cinco Balones de Oro, que levantaría una Eurocopa como capitán de su país o que sería reconocido como uno de los máximos goleadores de la historia.

Pero hay algo que sí parece haber permanecido intacto durante todos estos años: el deseo de llegar más lejos.

El niño que dejó su casa a los 12 años para perseguir una oportunidad terminó convirtiéndose en un hombre capaz de llevar el nombre de Portugal por todos los rincones del mundo.

Su madre pudo verlo cumplir aquel sueño. Sus hijos pueden conocer una historia que comenzó mucho antes de que ellos llegaran a su vida. Y millones de personas podrán contar que fueron testigos de una época en la que Cristiano Ronaldo hizo del fútbol un espectáculo inolvidable.

Quizás la mayor enseñanza de su trayectoria no esté en los trofeos que levantó ni en los récords que consiguió, sino en todo lo que tuvo que atravesar para llegar hasta allí.

Porque no todos los niños que crecen con dificultades logran alcanzar sus sueños. Y no todos los que consiguen llegar tan lejos recuerdan el lugar desde donde comenzaron.

ADIÓS CAPITÁN

Hoy se despide de Portugal, pero Portugal seguirá siendo parte de él.

Ya no habrá otra convocatoria, otro himno cantado desde el centro de la cancha ni otra final que pueda disputar con esa camiseta. Sin embargo, quedarán las imágenes, los goles, las lágrimas, las celebraciones y aquella tarde de julio de 2016 en la que un país entero pudo levantar su primera Eurocopa.

Quizás algún día sus hijos le pregunten qué sintió al representar a su país durante tantos años. Y podrá contarles que fue mucho más que jugar al fútbol: fue cumplir el sueño de aquel niño que corría detrás de una pelota en Madeira.

Porque los goles se olvidan, los récords se superan y las copas encuentran su lugar en las vitrinas. Pero hay historias que permanecen mucho más allá del último partido.

Gracias, Cristiano. Por los goles, por las lágrimas, por las alegrías y por hacer que millones de personas sintieran que también podían soñar en grande.

La camiseta número 7 tendrá un nuevo dueño. Pero la historia que escribiste con ella será siempre tuya.

Obrigado, Cristiano. Portugal estará sempre em ti. 

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