En Quintero, el término contaminación se ha transformado en el pan de cada día para sus habitantes. ¿La causa? La reaparición de otro término que ha rondado la zona cada cierto rato: Nube Tóxica.
Recuerdo una mañana de agosto cuando se daba la alarma y se reportaban casos de personas intoxicadas. Nada claro y el temor rondaba en la cabeza de todos nosotros. Han pasado muchos acontecimientos que nos demuestran que vivimos en peligro. Mil personas intoxicadas y aún no existen respuestas satisfactorias.
Y esto no comienza aquí, sino hace más de cincuenta años cuando se instalan las primeras empresas en la zona. Para 1993, y sin la educación correspondiente o toma de conciencia, se declaró zona saturada de contaminación. Nada cambió entonces, ya que 25 años después somos víctimas de un engaño que no tiene responsables. Se dividen las opiniones de las autoridades sobre qué hay en nuestro ambiente o a quién culpar y sólo hacen pensar que el trasfondo de las cosas es el dinero, por sobre la salud de las personas. Pero esto no es todo. También ante el despertar de la comunidad, somos atacados con represión desmedida de los carabineros. Jamás pensé que defender la vida sea un delito.
El sentimiento es que esto se camufla como «progreso», hay trabajo para la gente, pero a la vez hay un futuro precario para los que venimos después. Frente a todo esto, vivir en otro lugar puede ser una opción, pero la tarea hoy es no ignorar el problema, no quedarse callados.
Catalina López. Colegio Don Orione, Quintero
