Este 20 de marzo marca el inicio del primer equinoccio del año, el cuál da inicio al otoño un momento significativo en el calendario astronómico. Sin embargo, para algunas personas, estos cambios estacionales no son necesariamente bienvenidos en su vida cotidiana.
Con la llegada del otoño, se deja atrás el calor del verano y se da paso a un clima más frío, acompañado de lluvias y la necesidad de renovar el armario con prendas más abrigadas.
Para muchos, especialmente aquellos que disfrutan del invierno, este cambio es agradable y esperado.
IMPACTO EN LA SALUD MENTAL
Sin embargo, para otro grupo de personas, este cambio de estación puede tener un impacto negativo en su salud mental.
Existe un trastorno conocido como «Winter Blues» o trastorno afectivo estacional, que está asociado con cambios de ánimo y episodios depresivos durante los meses de invierno y otoño.
Según explicó Camila Bejarano, psicoterapeuta con enfoque sistémico y de género, este trastorno afecta aproximadamente entre el uno y el diez por ciento de la población, lo que indica que no es un fenómeno insignificante.
TRASTORNOS
Este trastorno se atribuye en parte al ritmo circadiano del cuerpo, que regula los ciclos de sueño y vigilia en respuesta a la luz y la oscuridad.
La disminución de la luz solar durante el invierno puede provocar un aumento en la producción de melatonina y una disminución en la producción de serotonina, lo que puede contribuir al estado depresivo.
Kelly Rohan, psicóloga de la Universidad de Vermont, respalda esta idea, sugiriendo que el cambio en la cantidad de luz durante el día puede alterar la liberación de melatonina, lo que afecta el reloj biológico del cuerpo.
TRASTORNO AFECTIVA ESTACIONAL
Los síntomas del trastorno afectivo estacional pueden incluir disminución de la actividad física, tristeza, ansiedad, cambios en el apetito, peso y sueño, disminución del deseo sexual, dificultades en el trabajo y alteraciones menstruales.
Además, las personas que sufren de trastorno bipolar también pueden experimentar dificultades durante los cambios estacionales. Para quienes padecen esta condición, los cambios de ánimo pueden ser más pronunciados y frecuentes, dependiendo de la temporada.
Es importante destacar que estos trastornos son tratables con la ayuda de profesionales de la salud mental. Las opciones de tratamiento incluyen la fototerapia, la farmacoterapia y la psicoterapia, dependiendo de las necesidades individuales de cada persona.







