La alegría por conquistar el World Rugby U20 Challenger todavía se siente entre los integrantes de los Cóndores M20. La selección chilena de rugby derrotó 30-17 a Bélgica, levantó el trofeo ante su público y coronó una campaña como campeones invictos, Fue un hito importante para el desarrollo de este deporte en el país.
El título, obtenido este sábado en el Centro de Alto Rendimiento de Rugby del Parque Mahuida, en La Reina, representa una conquista inédita para el rugby juvenil chileno. Sin embargo, para sus jugadores, el resultado tiene un significado que trasciende el marcador y la celebración.
Detrás de las cuatro victorias existe una generación que compartió años de entrenamientos, sacrificó tiempo con sus familias y construyó un equipo que logró sobreponerse a las dificultades de una final exigente.
Cuatro años para alcanzar la gloria
El capitán Marco Alvano explicó que buena parte del plantel lleva cuatro años trabajando en conjunto y que la final ante Bélgica tuvo un componente emocional especial. Para muchos, posiblemente representaba la última oportunidad de competir juntos en esta categoría.
La preparación incluyó entrenamientos que comenzaban a las siete de la mañana y un compromiso colectivo que los jugadores mantuvieron durante todo el proceso. Alvano destacó especialmente la proyección internacional de la conquista.
A su juicio, el título permitirá mostrar el crecimiento del rugby nacional y demostrar que el trabajo desarrollado en Chile comienza a entregar resultados. El seleccionado también expresó su intención de continuar perfeccionándose y aprovechar las oportunidades que puedan surgir tras el campeonato.
Una final que exigió carácter
El partido decisivo comenzó cuesta arriba para Chile. Bélgica abrió el marcador antes de cumplirse el primer minuto, pero los nacionales reaccionaron y consiguieron revertir rápidamente la desventaja. Clemente Rodríguez, Rafael Silva y Marco Alvano anotaron los tries que permitieron a los Cóndores construir una ventaja de 27-10 al descanso.
La expulsión temporal de Alvano, sancionado con tarjeta roja de 20 minutos, obligó al conjunto chileno a reorganizarse defensivamente y resistir parte del encuentro con un jugador menos. Sebastián Benavente destacó que el equipo mantuvo la tranquilidad pese a la adversidad. Según explicó, la preparación de diez meses para el campeonato les permitió afrontar la situación sin perder el control del partido.
Rafael Silva, elegido el jugador más valioso de la final después de anotar dos tries, también atribuyó el resultado al esfuerzo colectivo y a la capacidad del plantel para transmitir confianza en los momentos difíciles. Chile terminó imponiéndose por 30-17 y desató la celebración de los asistentes que llenaron las tribunas del recinto de La Reina.
Los sacrificios detrás del campeonato
Jaime Soler, máximo anotador del certamen, puso el acento en los esfuerzos personales que exigió representar al país. El jugador recordó los meses de preparación lejos de familiares y amigos, los entrenamientos de madrugada y la necesidad de adaptarse a distintas posiciones dentro de la cancha para responder a las necesidades del equipo.
Su experiencia refleja una característica compartida por varios integrantes del plantel: la disposición a privilegiar los objetivos colectivos sobre las preferencias individuales. Esa cohesión también se manifestó durante la fase de grupos, cuando Chile derrotó 83-19 a Hong Kong China, 50-9 a Rumania y 80-7 a Brasil.
Los resultados permitieron al equipo dirigido por Eduardo Etcheto llegar invicto a la definición y confirmar su rendimiento frente a Bélgica.
Una generación que busca abrir caminos
El World Rugby U20 Challenger corresponde al segundo nivel de competencia internacional juvenil, por debajo del campeonato mundial principal de la categoría. La conquista chilena, aunque histórica, no asegura automáticamente la clasificación al Mundial M20 de 2027.
Pero su importancia deportiva no se limita a ese objetivo. La campaña entrega una nueva señal del crecimiento del rugby chileno, que ya había conseguido clasificar a su selección adulta a la Copa del Mundo de Francia 2023.
También permite proyectar a una generación de jugadores que podría incorporarse progresivamente al seleccionado mayor y contribuir a consolidar los avances de la disciplina. El desafío ahora será transformar la visibilidad conseguida en oportunidades de desarrollo, competencia y formación de nuevos talentos.
Los Cóndores M20 ya hicieron su parte. Con cuatro victorias, un título internacional y años de esfuerzo detrás, demostraron que el rugby chileno tiene una generación dispuesta a seguir creciendo.







