Deportes

Diego Moya rompe el techo del triatlón de Pucón

Cristian Navarro H.

Periodista

Diego Moya
Foto: Publicado en X por @TeamChile_COCH
La última vez que un chileno ganó la categoría masculina en Pucón fue en 1993

Más que una victoria, lo ocurrido este domingo en la Araucanía fue una señal clara de cambio generacional y de ambición deportiva. Diego Moya no solo ganó el Ironman 70.3 de Pucón 2026: impuso un nuevo estándar para el triatlón chileno, derribó un récord vigente y terminó con una sequía de más de 30 años sin triunfos nacionales en la elite masculina.

Desde el inicio de la competencia, Moya dejó en evidencia que no estaba dispuesto a especular. Lideró la natación y sostuvo un duelo de alta exigencia con el francés Cenzino Lebot durante gran parte del circuito de ciclismo, en un pulso que mantuvo en vilo a los miles de asistentes. Pero fue en la etapa final donde el chileno marcó la diferencia definitiva: con temple, ritmo y convicción, consolidó su liderazgo y amplió la ventaja con autoridad.

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El resultado no solo fue simbólico, sino también histórico en lo concreto: Moya cruzó la meta con un tiempo de 03:42:07, superando el récord de 03:46:51 que el estadounidense Sam Long había establecido en 2024. Una mejora sustantiva que confirma que su actuación no fue circunstancial, sino fruto de preparación, estrategia y madurez competitiva.

El triunfo adquiere aún mayor dimensión al considerar el contexto. La última vez que un chileno ganó la categoría masculina en Pucón fue en 1993. Desde entonces, generaciones de deportistas lo intentaron sin éxito. Con esta victoria, Moya se suma al legendario Cristián Bustos —cinco veces campeón— como los únicos nacionales en inscribir su nombre en lo más alto del palmarés masculino del evento.

El podio también reflejó la intensidad de la carrera: el argentino Luciano Taccone se quedó con el segundo lugar, mientras que el chileno Martín Baeza aprovechó el desgaste de Lebot en el trote para asegurar un valioso tercer puesto.

Lo de Diego Moya no es solo un triunfo deportivo: es un hito que proyecta al triatlón chileno hacia una nueva etapa, con estándares internacionales y con la convicción de que, en casa, también se puede hacer historia.

 

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