Con ocho goles y cinco asistencias en el año, Lucas Assadi vive su consolidación como figura de la Universidad de Chile. El mediapunta encontró continuidad y confianza, pero también un apoyo psicológico que marcó la diferencia en su resurgimiento.
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DE PROMESA A FIGURA AZUL
Assadi siempre fue visto como uno de los talentos más prometedores de la cantera universitaria, a la par de Darío Osorio. Sin embargo, su explosión se demoró más de lo esperado. Este 2025 marcó un antes y un después: el volante ofensivo se convirtió en líder creativo y referente de ataque en el esquema de Gustavo Álvarez.
El técnico lo respalda públicamente. “Cuando sus jugadas talentosas se transformaron en algo sostenido, empezó a ser una opción real. Los jugadores jóvenes maduran y eso provoca alegría”, destacó Álvarez.
EL RESPALDO DE LA PSICOLOGÍA DEPORTIVA
El salto de Assadi no se explica solo en la cancha. Su evolución también responde al trabajo con el psicólogo deportivo Alexi Ponce, especialista en alto rendimiento. El profesional comenzó a acompañarlo en mayo, con sesiones presenciales y online, enfocadas en ordenar objetivos y reducir la ansiedad.
“Lucas tuvo la capacidad de reconocer que debía trabajar la parte mental. Ya tenía lo físico y lo técnico, pero le faltaba fortalecer esa área”, explicó Ponce. Según él, el jugador aprendió a controlar lo que depende de sí mismo y a convivir con la presión de la alta competencia.
CONFIANZA, FAMILIA Y CLUB
El psicólogo asegura que el entorno también fue fundamental: “Tiene apoyo familiar, un club que le entrega herramientas y disciplina para cumplir sus metas. No es magia, es trabajo integral”.
El propio Assadi fue receptivo y disciplinado, entendiendo que debía alinear sus condiciones naturales con la mentalidad adecuada para competir. Esa combinación le permitió transformar la expectativa en rendimiento visible.
El psicólogo asegura que el entorno también fue fundamental: “Tiene apoyo familiar, un club que le entrega herramientas y disciplina para cumplir sus metas. No es magia, es trabajo integral”.
El propio Assadi fue receptivo y disciplinado, entendiendo que debía alinear sus condiciones naturales con la mentalidad adecuada para competir. Esa combinación le permitió transformar la expectativa en rendimiento visible.