El París Saint-Germain (PSG) se corona bicampeón de la Champions League tras una agónica tanda de penales. Remontó un 0-1 recién iniciado el encuentro. Ya tempranamente gracias a una definición precisa de Kai Havertz al minuto 6, Arsenal se ponía en ventaja.
Un empate justo en tiempo regular
El cuadro dirigido por Mikel Arteta mantuvo su solidez defensiva durante gran parte del encuentro, frustrando las aproximaciones constantes del PSG.
Sin embargo, el panorama cambió en el minuto 62, cuando una incursión individual de Khvicha Kvaratskhelia forzó una infracción en el área que fue sentenciada como penal. Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad y, con total serenidad, marcó el 1-1 definitivo en tiempo normal al minuto 65.
Los dos tiempos extraordinarios no marcaron diferencia, nervio más que precisión, ganas más que potencia. Pero con una emoción a mil.
Clave del Encuentro
El PSG dominó la posesión del balón, registrando un 76% de control, obligando al Arsenal a replegarse y buscar oportunidades en contragolpes rápidos.
Por su parte, el guardameta David Raya fue una de las figuras del partido, manteniendo al Arsenal en la pelea con intervenciones clave bajo los tres palos.
La ruleta de los penales
Tras una prórroga extenuante donde ambos equipos priorizaron el orden para evitar un error fatal, el título debió definirse desde el punto penal, donde la fortuna y el temple terminaron favoreciendo al conjunto parisino.
La definición desde los once pasos fue un duelo de nervios donde, lamentablemente para el Arsenal, dos de sus jugadores clave no lograron acertar sus lanzamientos.
Para el Paris Saint-Germain 4:
Gonçalo Ramos, Désiré Doué, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo. (Esta vez Nuno Mendes falló su lanzamiento, detenido por David Raya).
Para el Arsenal 3:
Viktor Gyökeres, Declan Rice y Gabriel Martinelli. (Eberechi Eze disparó desviado y Gabriel Magalhães envió su remate por encima del arco).
Es un desenlace amargo para el proyecto de Arteta, que luchó hasta el último suspiro, pero que se ve superado por la templanza de un PSG que, con este triunfo, firma su segundo título consecutivo, consolidando su hegemonía en Europa bajo la dirección de Luis Enrique.
Con este resultado, el Paris Saint-Germain cierra una campaña memorable, mientras que el Arsenal deja una huella de competitividad y solidez que reafirma su lugar en la élite del fútbol mundial.






