Mientras continúa la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros del potente terremoto de magnitud 7,7 que azotó el centro-norte de Myanmar, organizaciones internacionales advierten que las altas temperaturas y las lluvias fuera de temporada están elevando el riesgo de brotes de cólera y otras enfermedades, dificultando aún más las labores de asistencia en un país ya marcado por el conflicto armado.
Lea también Primera Ministra danesa visita Groenlandia ante presión de EE.UU.
En Mandalay, muchas personas duermen en tiendas de campaña improvisadas en las calles, luego de que el devastador sismo afectara severamente esta región y otras zonas del país. Se trata de uno de los terremotos más intensos registrados en Myanmar en el último siglo.
La combinación de calor extremo y lluvias intensas ha encendido las alertas sanitarias. Según advirtieron agencias humanitarias, las condiciones climáticas podrían desatar brotes de enfermedades entre los miles de damnificados que permanecen a la intemperie, complicando aún más una emergencia ya de por sí compleja por la guerra civil que sacude al país.
La junta militar elevó el balance oficial a 3.085 fallecidos. Además, se han registrado 4.715 heridos y 341 personas continúan desaparecidas, de acuerdo con datos proporcionados por el canal estatal MRTV.
La ayuda internacional ha comenzado a llegar. El medio oficialista Global New Light of Myanmar informó que hasta el miércoles habían aterrizado 49 vuelos con cargamentos humanitarios, transportando 1.915 rescatistas y más de 714 toneladas de suministros, distribuidos en las zonas más afectadas, donde viven cerca de 10 millones de personas según estimaciones de Naciones Unidas.
ALERTA POR RIESGO SANITARIO
La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció la preparación de un paquete de ayuda valorado en un millón de dólares, que incluye bolsas para cadáveres y materiales médicos. La entidad alertó sobre un posible brote de cólera, especialmente en áreas como Mandalay, Sagaing y la capital, Naypyitaw.
“El cólera es una preocupación seria para todos nosotros”, advirtió Elena Vuolo, subdirectora de la OMS en Myanmar, recordando que Mandalay ya experimentó un brote el año pasado.
Se estima que aproximadamente la mitad de las instalaciones de salud resultaron dañadas por el terremoto. En Mandalay y Naypyitaw, varios hospitales quedaron completamente destruidos, lo que incrementa el riesgo de propagación de enfermedades.
A esto se suma que muchas personas se rehúsan a volver a sus hogares por temor a réplicas, soportando temperaturas de hasta 38 °C en campamentos improvisados, donde incluso se han instalado hospitales de emergencia, detalló Vuolo en declaraciones a Reuters.
En este contexto, también preocupa el aumento de casos de enfermedades cutáneas, malaria y dengue, exacerbadas por la prolongada crisis humanitaria.
LLUVIAS FUERA DE TEMPORADA COMPLICAN LA RESPUESTA
Las precipitaciones anticipadas, esperadas hasta el 11 de abril, podrían agravar aún más la situación en las zonas más afectadas. “Si las lluvias se intensifican, muchas personas estarán atrapadas en refugios temporales o campamentos informales en las calles, lo que generará un problema de gran magnitud”, advirtió Titon Mitra, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Myanmar.
Mientras tanto, en la vecina Tailandia, los equipos de rescate siguen trabajando en la búsqueda de sobrevivientes entre los restos de un edificio en construcción que colapsó en Bangkok. El saldo de víctimas mortales en ese país asciende a 22.
TREGUA TEMPORAL POR LA EMERGENCIA
En un intento por facilitar las labores humanitarias, la televisora estatal MRTV anunció el miércoles un alto el fuego unilateral de 20 días. No obstante, las autoridades advirtieron que responderán si los grupos rebeldes aprovechan la situación para lanzar ataques.
La medida fue bien recibida por la comunidad internacional. “Saludamos el anuncio del alto el fuego temporal por parte del Ejército de Myanmar y otros actores del conflicto”, declaró Anitta Hipper, portavoz de la diplomacia europea.
Desde el golpe militar de 2021 que derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi, Myanmar vive sumido en el caos. La junta militar, liderada por el general Min Aung Hlaing, ha enfrentado aislamiento internacional, sanciones y una economía colapsada, con servicios básicos como la salud en ruinas.
A pesar de la crisis interna, el jefe de la junta tiene previsto salir del país este jueves para asistir a una cumbre regional en Bangkok, en una rara visita al extranjero. Min Aung Hlaing es considerado un paria por gran parte de la comunidad internacional y está bajo investigación por la Corte Penal Internacional.
#Internacional | Con miles de muertos y hospitales colapsados, la OMS advierte sobre un brote inminente de cólera en Myanmar. La falta de agua potable y el colapso sanitario agravan una tragedia que ya amenaza con escalar.https://t.co/yJbDojnURD pic.twitter.com/KvV2UMjXhA
— 🔴 CÍRCULO ROJO (@NotaCirculoRojo) April 3, 2025