El intento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de formar una coalición naval internacional para asegurar el tránsito en el estrecho de Ormuz enfrenta una resistencia creciente entre sus aliados. Diversos gobiernos europeos y asiáticos han descartado participar en una operación militar directa en esta estratégica ruta energética, en medio de la escalada entre Washington, Israel e Irán.
La iniciativa de la Casa Blanca surge tras el cierre de facto del estrecho por parte de Irán, en respuesta a la ofensiva militar estadounidense-israelí iniciada el 28 de febrero. La vía marítima es considerada uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial, ya que por ella circula cerca del 20 % del petróleo comercializado globalmente.
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Desde Washington sostienen que garantizar la libertad de navegación requiere un esfuerzo internacional. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, defendió el plan de Trump afirmando que el mundo debe involucrarse para evitar que Irán afecte la economía global.
Sin embargo, las respuestas públicas de los gobiernos consultados han sido mayoritariamente cautelosas o negativas.
EUROPA MARCA DISTANCIA DEL PLAN DE WASHINGTON
En Europa, varios países clave han rechazado el despliegue de fuerzas militares en el Golfo Pérsico.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, aseguró que su gobierno no participará en una guerra más amplia contra Irán, aunque expresó su disposición a trabajar con aliados en un plan colectivo para reabrir el estrecho por vías diplomáticas.
Una postura aún más crítica llegó desde Alemania. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, cuestionó abiertamente la solicitud estadounidense y advirtió que Europa no debería involucrarse en un conflicto que no inició.
También España rechazó participar en la operación de Trump. La ministra de Defensa, Margarita Robles, afirmó que la prioridad debe ser poner fin a la guerra, mientras el canciller José Manuel Albares advirtió que cualquier acción militar podría agravar la crisis.
Por su parte, Italia señaló que no ampliará sus misiones navales al estrecho de Ormuz. El canciller Antonio Tajani explicó que Roma está dispuesta a reforzar operaciones defensivas existentes, pero no a intervenir directamente en el Golfo.
El caso de Francia se mantiene más ambiguo. El presidente Emmanuel Macron ha impulsado contactos diplomáticos con Irán y planteó la posibilidad de una misión internacional de protección marítima, aunque solo una vez finalizado el conflicto.
En tanto, la Unión Europea ha optado por la cautela. La jefa de la diplomacia del bloque, Kaja Kallas, confirmó que los ministros europeos analizan opciones diplomáticas junto al secretario general de la ONU, António Guterres.
ASIA-PACÍFICO TAMBIÉN EVITA UNA INTERVENCIÓN MILITAR
La reticencia no se limita a Europa. En la región Asia-Pacífico varios aliados de Washington también han optado por la prudencia.
El gobierno de Australia confirmó que no enviará buques de guerra al estrecho de Ormuz, pese a su estrecha alianza militar con Estados Unidos.
En Japón, la primera ministra Sanae Takaichi señaló que Tokio aún analiza la situación y que cualquier decisión dependerá de consideraciones legales y estratégicas.
Mientras tanto, Corea del Sur indicó que consultará con Washington antes de adoptar una postura definitiva, recordando que el envío de tropas al extranjero requiere aprobación parlamentaria.
Por su parte, China ha apostado por la diplomacia. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, afirmó que Pekín mantiene contactos con todas las partes implicadas para promover una desescalada.
IRÁN REAFIRMA SU DESAFÍO A EE.UU.
Desde Irán, el gobierno reiteró que continuará enfrentando a sus adversarios mientras considere que su territorio está bajo ataque.
El portavoz de Exteriores, Esmail Baghaei, aseguró que las Fuerzas Armadas iraníes están preparadas para seguir combatiendo el tiempo que sea necesario. En la misma línea, el canciller Abbas Araqchi afirmó que el estrecho de Ormuz “solo está cerrado para nuestros enemigos”.
RIESGO PARA LA ENERGÍA MUNDIAL
El estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos más sensibles del sistema energético global. La reducción del tráfico marítimo y los ataques contra buques petroleros han provocado una fuerte preocupación en los mercados internacionales por posibles interrupciones en el suministro.
En ese escenario, el llamado de Trump para formar una coalición naval parece enfrentar un escenario complejo. La cautela de aliados clave revela profundas divisiones sobre cómo responder a la crisis y aumenta la incertidumbre sobre la estabilidad de una de las rutas petroleras más importantes del planeta.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, pide a la OTAN y a aliados asiáticos enviar buques de guerra para proteger el transporte marítimo, mientras el Estrecho de Ormuz sigue prácticamente cerrado por la amenaza de ataques iraníes. pic.twitter.com/jI0bV8xTi1
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