En un tono marcado por la prudencia diplomática, el Gobierno de Bolivia optó por bajar la tensión frente al “Plan Escudo Fronterizo” impulsado por el presidente José Antonio Kast, y confirmó que ya existen gestiones para reactivar el diálogo bilateral entre ambos países.
El canciller boliviano, Fernando Aramayo, aseguró que La Paz respeta las decisiones soberanas de Chile en materia de seguridad fronteriza, incluso en medio de las críticas internas y externas que ha generado la construcción de barreras físicas en la zona norte.
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“Si el Gobierno chileno considera que esta es una forma de proteger a su población, nosotros somos respetuosos de esa decisión”, afirmó la autoridad, subrayando que Bolivia espera el mismo trato respecto de sus propias políticas.
DIÁLOGO COMO EJE DE LA RELACIÓN BILATERAL
Más allá de las diferencias, Aramayo confirmó que ambos países mantienen un “diálogo abierto” y están próximos a instalar una mesa de trabajo, retomando conversaciones iniciadas a comienzos de año con la anterior administración chilena.
El objetivo, explicó, es avanzar en una agenda común basada en intereses compartidos, especialmente en materias económicas, comerciales y de seguridad.
En ese contexto, el canciller enfatizó que no corresponde “estigmatizar” decisiones soberanas, marcando una señal de disposición a construir entendimientos pese a las tensiones históricas.
SEGURIDAD Y DELITOS TRANSFRONTERIZOS
El Gobierno boliviano también reconoció que la problemática fronteriza no es unilateral. Aramayo advirtió que delitos como el robo de vehículos afectan a ambos países, ya que muchos automóviles sustraídos en Chile cruzan hacia territorio boliviano.
Según indicó, este fenómeno representa un riesgo compartido, lo que refuerza la necesidad de coordinación bilateral en materia de seguridad.
PLAN ESCUDO FRONTERIZO Y CRÍTICAS REGIONALES
El plan impulsado por Kast contempla zanjas, muros de hasta cinco metros y un mayor despliegue militar en la frontera con Perú y Bolivia, con el objetivo de frenar la migración irregular y el crimen organizado.
Si bien la medida ha sido cuestionada por expresidentes bolivianos como Evo Morales y Jorge “Tuto” Quiroga, el actual Gobierno evitó alinearse con esas críticas y sostuvo que las acciones de Chile se desarrollan dentro de su propio territorio.
TRATADO DE 1904 Y LÍMITES DIPLOMÁTICOS
Aramayo descartó que las obras vulneren el Tratado de 1904, que fijó los límites entre ambos países tras la Guerra del Pacífico, y aclaró que no existe un conflicto jurídico en ese ámbito.
No obstante, precisó que el acercamiento diplomático no implica restablecer relaciones a nivel de embajadores, suspendidas desde 1962, sino avanzar en mecanismos de diálogo práctico.
UN “NUEVO CICLO” CON AGENDA ECONÓMICA
Desde La Paz, el presidente boliviano ha planteado la necesidad de abrir un “nuevo ciclo” en la relación con Chile, enfocado principalmente en la cooperación económica y comercial, sin abandonar la histórica demanda marítima.
En ese escenario, la reacción frente al plan fronterizo chileno refleja una estrategia más pragmática: mantener diferencias, pero sin cerrar las puertas al entendimiento bilateral.







