La Casa Blanca anunció el martes que su equipo determinará qué medios formarán parte del grupo rotativo de periodistas que acompañan al presidente de Estados Unidos. Expertos en libertad de prensa han calificado la decisión como «un peligro para la democracia». En paralelo, un juez respaldó a Donald Trump al negarse a ordenar de inmediato el restablecimiento del acceso de la agencia AP a los eventos presidenciales.
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LA NUEVA POLÍTICA DE SELECCIÓN DE MEDIOS
El 25 de febrero, la Casa Blanca anunció nuevas reglas para la cobertura mediática del presidente Donald Trump. A partir de ahora, el Gobierno decidirá qué periodistas pueden seguir y hacer preguntas al mandatario, una función que hasta el momento correspondía a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).
Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, justificó el cambio como una modernización del sistema de cobertura, argumentando que se permitirá la inclusión de medios emergentes y servicios de ‘streaming’. «Este cambio hará que la prensa refleje mejor los hábitos mediáticos del pueblo estadounidense en 2025», aseguró.
Sin embargo, expertos en comunicación han expresado su preocupación sobre las implicaciones para la Primera Enmienda, ya que el presidente podría estar seleccionando a qué medios concede acceso. «El equipo de prensa de la Casa Blanca determinará quién disfruta de privilegios como viajar en el Air Force One y acceder al Despacho Oval», señaló Leavitt, quien también reafirmó la exclusión de la agencia AP de varios eventos presidenciales.
REACCIONES Y PREOCUPACIONES SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA
La decisión ha sido criticada por organizaciones periodísticas. Jon Marshall, profesor de historia de los medios en la Universidad Northwestern, calificó la medida como «peligrosa para la democracia». Por su parte, Eugene Daniels, presidente de la WHCA, afirmó que «esta medida atenta contra la independencia de una prensa libre» y advirtió que «en un país libre, los líderes no deben elegir a sus propios periodistas».
El Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa también se pronunció, calificando la medida como «un cambio drástico en la manera en que el público recibe información sobre su Gobierno». Bruce D. Brown, representante del comité, enfatizó que «el grupo de prensa de la Casa Blanca existe para servir al público, no a la Presidencia».
LA CONTROVERSIA DEL VETO A AP
La decisión de restringir el acceso de AP surge después de que la agencia se negara a adoptar el término «Golfo de Estados Unidos» en lugar de «Golfo de México», como ordenó Trump. AP insistió en mantener su criterio editorial, señalando que su guía de estilo está diseñada para garantizar la claridad y la precisión.
Un juez federal rechazó de inmediato la petición de AP para restablecer su acceso a los eventos presidenciales, argumentando que la agencia no había demostrado un daño irreparable. Sin embargo, el juez Trevor N. McFadden instó a la Administración Trump a reconsiderar la decisión y programó una nueva audiencia para marzo.
La AP también ha cuestionado otra orden ejecutiva de Trump que pretende cambiar el nombre de la montaña Denali a Monte McKinley. Según la agencia, el presidente tiene autoridad para cambiar nombres dentro del territorio estadounidense, pero no en casos como el del Golfo de México, que involucra aguas internacionales.
Karoline Leavitt, portavoz del convicto Trump, anunció que ya no será la asociación de corresponsales quienes determinen el ingreso de medios de comunicación a la Casa Blanca, serán ellos encargados de seleccionarlos.
La Casa Blanca ha vetado a la agencia Associated Press por no… pic.twitter.com/HbdHYHNaEe
— Ross (@enricross1964) February 25, 2025