El escenario político de Yemen vuelve a reconfigurarse. El Consejo de Liderazgo Presidencial (CLP), órgano respaldado por Arabia Saudita, designó al hasta ahora ministro de Asuntos Exteriores, Shaea al-Zendani, como nuevo primer ministro y le encargó la tarea de conformar un gabinete capaz de responder a los desafíos políticos y militares que atraviesa el país.
La decisión se produjo tras la renuncia del primer ministro Salem bin Breik, quien explicó que su salida busca facilitar la formación de un nuevo gobierno que refleje los recientes cambios en el equilibrio de poder y contribuya a fortalecer las instituciones estatales. Como parte de la transición, Bin Breik fue nombrado asesor presidencial en materias financieras y económicas. Mientras tanto, el gabinete saliente continuará en funciones de manera interina, con atribuciones limitadas.
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UN NOMBRAMIENTO EN UN CONTEXTO DE FRACTURA INTERNA
El relevo ocurre en un momento de creciente tensión dentro del bloque antihutí. Las fuerzas alineadas con el gobierno —apoyadas por Arabia Saudita— mantienen una pugna con los separatistas del sur, respaldados por Emiratos Árabes Unidos. Durante diciembre, estos últimos lograron avances en provincias orientales, pero a comienzos de enero las tropas gubernamentales, con apoyo aéreo saudí, recuperaron el control de varias zonas estratégicas.
Esta disputa interna no solo debilita la cohesión política, sino que también dificulta la gobernabilidad en amplias regiones del país.
MÁS DE UNA DÉCADA DE GUERRA Y FRAGMENTACIÓN
Yemen permanece inmerso en el conflicto desde 2014, cuando los rebeldes hutíes tomaron Saná y forzaron al gobierno reconocido internacionalmente al exilio. La intervención militar de la coalición liderada por Arabia Saudita en 2015 intensificó una guerra que, aunque redujo su intensidad tras la tregua impulsada por la ONU en 2022, dejó al país profundamente dividido.
El propio CLP fue creado en 2022 con el objetivo de unificar a las facciones contrarias a los hutíes. Sin embargo, las rivalidades internas y los intereses contrapuestos de sus aliados regionales han seguido obstaculizando cualquier avance sostenido.
EL DESAFÍO DE AL-ZENDANI
Con trayectoria diplomática, Shaea al-Zendani enfrenta ahora un escenario complejo: deberá articular un gobierno funcional, contener las disputas políticas, enfrentar la crisis económica y reactivar las negociaciones de paz, en un país donde millones de personas continúan dependiendo de la ayuda humanitaria para sobrevivir.
Su nombramiento no solo representa un cambio de figuras, sino también una nueva prueba para la frágil arquitectura política yemení.
#A_Loss_for_Us_Bin_Buraik
For the first time in my life, I feel saddened, and I say it sincerely: we have truly lost with the resignation of Salem bin Buraik, which came suddenly and without prior notice. pic.twitter.com/uuurJzS0JT— صهيب وديع إبن عدن (@SohaibEbenAden) January 15, 2026







