Internacional

El modelo de Milei admirado por Kast pierde empresas y empleos

Mario López M.

Kast Milei
Foto: Presidencia
Argentina registra 32.290 empleadores menos y una pérdida neta de 437.611 puestos de trabajo formales desde noviembre de 2023. Las cifras ponen bajo examen los resultados del programa económico que José Antonio Kast presentó como un modelo a seguir para Chile.

El modelo económico del presidente argentino Javier Milei enfrenta nuevos cuestionamientos tras conocerse que Argentina perdió unidades productivas y puestos de trabajo formales desde noviembre de 2023. Las cifras corresponden a un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con estadísticas oficiales.

La disminución de empleadores registrados alcanza el 6,3% desde el inicio de la administración libertaria. El número pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 480.067 en julio de 2026, último mes considerado en el estudio.

Los resultados adquieren especial relevancia para Chile. Durante su campaña presidencial, José Antonio Kast presentó a Milei como una inspiración y un modelo a seguir para superar el estancamiento económico chileno.

Argentina pierde empresas y puestos de trabajo

Según el informe de CEPA, solamente durante julio desaparecieron 948 empleadores del registro, lo que equivale a un promedio cercano a 30 diarios. La reducción afecta especialmente al comercio y a distintas actividades industriales.

La cifra acumulada representa una disminución neta de unidades productivas registradas. El indicador refleja la diferencia entre los empleadores existentes al comienzo y al término del período examinado. El deterioro también alcanza al empleo formal. Desde noviembre de 2023 hasta julio de 2026, Argentina registró una pérdida neta de 437.611 puestos de trabajo, de los cuales 3.485 corresponden solamente al último mes analizado.

El retroceso tiene consecuencias que van más allá de las estadísticas. La reducción del empleo registrado disminuye las oportunidades laborales formales y presiona los ingresos de los hogares, mientras la contracción de la actividad afecta la capacidad de las empresas para sostener sus operaciones.

Inflación y consumo: las dos caras del ajuste

La política económica de Milei ha tenido entre sus principales objetivos reducir la inflación, equilibrar las cuentas fiscales y disminuir la intervención estatal. Sus partidarios destacan los avances en materia de estabilización y disciplina presupuestaria.

Sin embargo, la evolución del empleo y de las unidades productivas muestra otra dimensión de ese proceso. La pérdida de poder adquisitivo ha restringido el consumo interno, afectando particularmente a pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio y a la industria.

En julio, la inflación interanual alcanzó el 33,8%, mientras la actividad económica retrocedió un 2,9% respecto de junio y un 1,4% en comparación con igual mes del año anterior, según las cifras oficiales difundidas por la agencia EFE.

Estos antecedentes muestran que la estabilización de determinados indicadores macroeconómicos no necesariamente se traduce de manera inmediata en recuperación productiva o creación de empleo. La evolución tampoco es uniforme. Actividades como la energía y la minería presentan dinámicas diferentes a las del comercio y la industria orientados al mercado interno. Por ello, los resultados del programa económico requieren considerar tanto sus avances como sus efectos sectoriales y laborales.

El modelo que Kast quiere seguir

La situación argentina adquiere una dimensión política particular en Chile debido a la admiración que José Antonio Kast ha expresado por Javier Milei y su programa económico. Durante su campaña, el actual mandatario chileno afirmó que Milei era una inspiración y un modelo a seguir para sacar a Chile del estancamiento. La declaración situó la experiencia argentina entre los referentes internacionales de su propuesta política.

Ambos gobiernos comparten objetivos generales como la reducción del gasto público, la eliminación de trabas regulatorias y el fortalecimiento de la inversión privada. Sin embargo, las condiciones económicas e institucionales de ambos países presentan diferencias importantes.

Argentina inició el gobierno de Milei con desequilibrios fiscales, inflación elevada y una prolongada crisis monetaria. Chile, en cambio, cuenta con un Banco Central autónomo, un régimen monetario diferente y una trayectoria de estabilidad institucional que obliga a distinguir entre ambas experiencias.

La comparación cobra relevancia cuando el gobierno chileno busca reactivar una economía que también enfrenta dificultades para generar empleo. Los resultados argentinos ofrecen antecedentes concretos para examinar los beneficios y costos de las políticas de ajuste, especialmente cuando estas se presentan como referencias para otros países.

Y, aunque para Kast es el modelo a seguir, la gente no piensa lo mismo y así lo han reflejado las encuestas.

Los resultados frente a las promesas

La disminución de empresas y empleos no permite, por sí sola, evaluar la totalidad del programa económico argentino ni atribuir cada pérdida exclusivamente a las decisiones de Milei. Pero constituye un indicador relevante para medir sus consecuencias productivas y sociales.

Tampoco basta con observar la reducción de la inflación o el equilibrio fiscal para determinar el éxito de una estrategia económica. La evolución de los salarios, el consumo, la inversión y la capacidad de generar empleo forman parte de esa misma evaluación.

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Para Chile, la experiencia argentina plantea una cuestión que trasciende las afinidades políticas entre sus presidentes: qué medidas pueden resultar útiles en una economía con características diferentes y cuáles podrían producir efectos no deseados.

Mientras Kast ha destacado el programa de Milei como referencia para superar el estancamiento, las últimas cifras argentinas muestran una reducción significativa del tejido empresarial registrado y del empleo formal.

El contraste entre los objetivos del programa económico y sus resultados laborales constituye, así, un antecedente indispensable para evaluar las políticas que el gobierno chileno considera como referencia.

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